El refugio subterráneo del Colegio de los Jesuitas

La historia tiene una base documental real: Lucas Alamán relató que algunos hombres presos durante los violentos acontecimientos de Guanajuato en septiembre de 1810 se ocultaron en la bóveda de la iglesia del Oratorio de San Felipe Neri, que servía como sepulcro. Sin embargo, hay que distinguir ese testimonio de los detalles más dramáticos que circulan en versiones posteriores, como las trampillas secretas, las decenas de familias escondidas y las fugas disfrazadas de indígenas o mineros.

1. Investigación histórica

La ciudad aterrorizada

El 28 de septiembre de 1810, las fuerzas insurgentes encabezadas por Miguel Hidalgo atacaron Guanajuato. La Alhóndiga de Granaditas se convirtió en el principal refugio de soldados realistas y numerosas familias españolas. Cuando los insurgentes lograron entrar, se produjeron muertes de militares y civiles, además de saqueos y una violencia que dejó una profunda huella en la ciudad. El Instituto Nacional de Antropología e Historia documenta la dimensión trágica de aquel episodio.

 
 

Pero la Alhóndiga no fue el único lugar relacionado con el miedo de aquellos días. Algunos relatos históricos hablan de personas que quedaron atrapadas o fueron detenidas en otros espacios de la ciudad, mientras intentaban sobrevivir al desorden.

El testimonio de Lucas Alamán

La pista más importante para esta historia aparece en Historia de México, obra del historiador guanajuatense Lucas Alamán, quien era un joven de 18 años cuando ocurrió la toma de la ciudad.

En un relato reproducido por el sitio Memoria Política de México, se cita a Alamán describiendo que los presos que estaban en el Oratorio de San Felipe Neri, antiguo Colegio de los Jesuitas, pasaron la noche ocultos en la bóveda de la iglesia que servía de sepulcro. Alamán añade que uno de ellos era Juan José García Castillo, quien posteriormente sería su suegro, y de quien escuchó el relato de cómo sobrevivió junto con sus compañeros.

 
 

Este testimonio es valioso porque no se trata solamente de una leyenda transmitida oralmente: Alamán identifica a una persona concreta y señala que conoció la historia por su propio relato. Aun así, el pasaje citado no confirma todos los detalles que hoy se atribuyen al episodio.

¿Qué edificio era y qué queda de él?

El conjunto religioso conocido como el Colegio de la Santísima Trinidad tuvo una larga historia educativa. Tras la expulsión de los jesuitas en 1767, sus instalaciones pasaron por distintos periodos y, a finales del siglo XVIII, el Oratorio de San Felipe Neri y el Colegio de la Purísima Concepción quedaron ligados a la continuidad de esa actividad. El antiguo colegio forma parte del conjunto histórico asociado a la actual Universidad de Guanajuato.

 
 

La referencia a una bóveda utilizada como sepulcro permite imaginar un refugio oscuro y angustioso. Sin embargo, las fuentes consultadas no permiten asegurar que existieran trampillas secretas que las turbas no descubrieron ni que decenas de familias permanecieran escondidas allí durante varios días.

Historia y leyenda: qué podemos afirmar

  • Documentado en el relato de Alamán: algunos presos se ocultaron durante la noche en una bóveda de la iglesia que servía de sepulcro.

  • Identificación importante: Juan José García Castillo aparece mencionado como sobreviviente que contó cómo se salvó con sus compañeros.

  • Contexto histórico confirmado: la toma de Guanajuato estuvo acompañada de violencia, muertes y saqueos.

  • No confirmado por el pasaje localizado: las trampillas secretas, la cantidad exacta de refugiados, las familias escondidas y la huida generalizada con disfraces de indígenas o mineros.

Fuentes para consultar

1. Ernesto Lemoine, “El asalto y la toma de Guanajuato por Hidalgo. Relato de un testigo presencial”, incluye la cita de Lucas Alamán sobre los presos refugiados en la bóveda. Leer el texto.

memoriapoliticademexico.org
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2. Lucas Alamán, Historia de México, disponible en el repositorio institucional de la Universidad de Guanajuato. Consultar el registro bibliográfico.

Repositorio UGTO

3. Universidad de Guanajuato, reseña histórica: antecedentes del Colegio de la Santísima Trinidad y de la institución educativa. Consultar la historia de la UG.

Universidad de Guanajuato

4. INAH, “Alhóndiga de Granaditas: una de las primeras victorias insurgentes”, contexto de la batalla y sus consecuencias para la población civil. Leer el artículo.

INAH

Nota editorial: para mantener la credibilidad de Guanajuato Virtual, conviene presentar el escondite en la bóveda como un episodio recogido por Alamán. Las trampillas secretas, la cantidad de familias y los disfraces de fuga no deben narrarse como hechos comprobados sin fuentes adicionales.

 
 

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El trágico fin de una amistad: Hidalgo y el intendente Riaño

Guanajuato, 28 de septiembre de 1810: cuando dos hombres que se respetaban quedaron en bandos opuestos

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Esta historia tiene algo que la distingue de las leyendas sobrenaturales de Guanajuato: su drama principal está respaldado por documentos históricos. Miguel Hidalgo y Juan Antonio Riaño se conocían desde años antes de la Independencia, y las cartas que intercambiaron el 28 de septiembre de 1810 revelan respeto personal en medio de una ruptura política que terminaría en tragedia.

bagn.archivos.gob.mx
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Para GuanajuatoVirtual.com, conviene narrarla como una historia dramática de hechos reales, separando lo que dicen las fuentes de las emociones que podemos recrear cinematográficamente.

Investigación y relato histórico

Dos hombres que se conocían antes de la guerra

A comienzos del siglo XIX, Guanajuato era una de las ciudades más importantes de la Nueva España gracias a la minería de plata. Allí convivían comerciantes, funcionarios, religiosos, propietarios y trabajadores que dependían de la economía minera.

Miguel Hidalgo y Costilla, cura de Dolores, compartía con algunos miembros de las élites locales inquietudes intelectuales y conversaciones sobre la sociedad de su tiempo. Entre las personas que conocía estaba Juan Antonio Riaño, intendente de Guanajuato desde 1795.

Riaño era un funcionario de la monarquía española que defendía la autoridad virreinal. Hidalgo, por su parte, terminaría encabezando el movimiento insurgente iniciado en septiembre de 1810.

Aunque las fuentes permiten hablar de estima y trato previo, llamarles «amigos entrañables» puede exagerar lo que se conoce. Lo más sólido es el testimonio escrito del propio Hidalgo, quien expresó que la diferencia de opiniones no debía disminuir la estimación que sentía por Riaño.

bagn.archivos.gob.mx
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La Alhóndiga: un edificio para guardar el grano

La Alhóndiga de Granaditas fue concebida para almacenar y distribuir granos, una provisión fundamental para una ciudad con una gran población y una intensa actividad minera.

Su construcción comenzó en 1798 y concluyó en 1809, después de varios ajustes al proyecto arquitectónico. Riaño, como intendente, tuvo un papel importante en la iniciativa de construir un almacén capaz de garantizar el abastecimiento de la ciudad.

Catálogo Nacional MHI
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Cuando la insurrección estalló, el edificio adquirió una función muy distinta. En septiembre de 1810, Riaño ordenó concentrar allí tropas, recursos y documentos, y permitió que se refugiaran numerosas familias que temían el avance insurgente.

La alhóndiga dejó de ser solamente un depósito de alimentos: se convirtió en un punto de resistencia militar.

La carta que precedió a la tragedia

El 28 de septiembre de 1810, desde la hacienda de Burras, Hidalgo envió un mensaje a Riaño para exigir la entrega de la plaza.

En una carta confidencial, le ofreció protección a la esposa del intendente y le explicó que, aunque sus posiciones fueran distintas, la estimación personal permanecía. El documento expresa un intento de evitar que el conflicto terminara en una confrontación armada.

Riaño respondió que reconocía como autoridad legítima al virrey Francisco Xavier Venegas y que cumpliría con su deber de combatir.

En esencia, uno apelaba a la estima que los unía; el otro respondía desde su compromiso con la Corona. Ninguno cedió.

memoriapoliticademexico.org
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Este intercambio es el corazón de la historia: antes del combate, ambos tuvieron la oportunidad de leer directamente la posición del otro. Y aun así, la guerra siguió su curso.

El último día del intendente

El mismo 28 de septiembre, las fuerzas insurgentes encabezadas por Hidalgo y acompañadas por Ignacio Allende, Juan Aldama y otros dirigentes llegaron a Guanajuato.

Riaño permaneció en la Alhóndiga, donde se encontraban sus tropas y numerosos civiles. La resistencia desembocó en un combate intenso. Durante los enfrentamientos, el intendente salió a dirigir la defensa y murió alcanzado por un disparo. Los relatos históricos difieren en algunos detalles del momento exacto, por lo que conviene no presentar como indiscutible cada versión sobre la trayectoria de la bala.

Archivo General de Guanajuato
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Con la muerte de Riaño, la defensa perdió a su principal autoridad. La lucha continuó hasta que los insurgentes lograron entrar en el edificio.

La toma estuvo seguida de una violencia terrible contra personas que se habían refugiado allí, tanto militares como civiles. El episodio dejó una profunda huella en la memoria de Guanajuato y en la historia de la Independencia.

INAH
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La contradicción de Hidalgo

La muerte de Riaño tiene un significado particular porque no se trataba únicamente de la caída de un adversario político. Hidalgo había conocido al intendente y le había expresado por escrito su estima.

Sin embargo, no contamos con evidencia suficiente para describir con precisión qué sintió Hidalgo en su fuero interno al enterarse de la muerte de su conocido. Es más riguroso decir que las cartas permiten reconocer el contraste entre el respeto personal y el enfrentamiento político, sin atribuirle pensamientos privados que no quedaron documentados.

Ese contraste es lo que vuelve tan poderosa esta historia: la guerra transformó una relación previa en una confrontación sin retorno.

La Alhóndiga como memoria de la Independencia

Hoy, la Alhóndiga de Granaditas es uno de los espacios históricos más importantes de Guanajuato. Su arquitectura conserva el recuerdo de su función original y del combate de 1810. Actualmente alberga el Museo Regional de Guanajuato.

Catálogo Nacional MHI
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La historia de Hidalgo y Riaño no necesita una maldición para conmover. Sus cartas muestran que, incluso cuando la política y la guerra separan a las personas, pueden sobrevivir expresiones de respeto. La tragedia llegó cuando esas diferencias dejaron de poder resolverse mediante palabras.

En la Alhóndiga, dos hombres que se conocían quedaron unidos para siempre por el episodio que los convirtió en adversarios. Uno murió defendiendo la autoridad que reconocía; el otro continuó la lucha que había decidido encabezar. Y Guanajuato quedó marcado por el precio humano de aquella jornada.

Referencias históricas

Estas fuentes documentales e institucionales permiten fundamentar el artículo. A diferencia de una leyenda tradicional, aquí contamos con cartas y registros históricos.

1. Archivo General de la Nación. Documentos cruzados entre Miguel Hidalgo y Juan Antonio Riaño previo a la toma de Guanajuato, 1810. Estudio publicado en el Boletín del Archivo General de la Nación, con transcripciones y análisis de la correspondencia entre ambos.

bagn.archivos.gob.mx
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Leer el estudio y los documentos (PDF)

2. Memoria Política de México. Carta confidencial de Hidalgo a Riaño y contestación a la misma, 28 de septiembre de 1810. Reproduce las cartas y permite leer directamente el intercambio previo al combate.

memoriapoliticademexico.org

Leer las cartas completas

3. Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Alhóndiga de Granaditas: una de las primeras victorias insurgentes. Contexto institucional sobre el edificio, el combate y las víctimas de la toma.

INAH

Consultar artículo del INAH

4. Catálogo Nacional de Monumentos Históricos Inmuebles, INAH. Alhóndiga de Granaditas. Datos sobre el proyecto arquitectónico, la construcción, el uso del inmueble y los acontecimientos de 1810.

Catálogo Nacional MHI

Consultar ficha del monumento

5. Archivo General del Estado de Guanajuato. Hidalgo y la Intendencia. Compilación histórica que aborda las relaciones políticas en Guanajuato y las decisiones de Riaño antes de la toma de la Alhóndiga.

Archivo General de Guanajuato

Leer el documento histórico (PDF)

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EL REGIMIENTO DE VALENCIANA | Los mineros que fueron a la guerra

El Regimiento de la Valenciana y el incendio del Tiro General

Los mineros de Guanajuato que cambiaron las herramientas por las armas

La historia del Regimiento de la Valenciana y del incendio del Tiro General reúne dos episodios reales de la Guerra de Independencia ocurridos en el mismo escenario, pero separados por siete años.

En 1810, trabajadores y técnicos vinculados a la Mina de Valenciana se incorporaron a la insurgencia y formaron un regimiento encabezado por el administrador minero Casimiro Chowell. En octubre de 1817, cuando Francisco Xavier Mina fracasó en su intento por tomar Guanajuato, una parte de sus fuerzas se retiró por Valenciana y el insurgente Francisco Ortiz incendió el Tiro General. Las fuentes históricas incluso señalan que Mina desaprobó aquella acción. Archivo General Gto

Es importante no confundir ambos acontecimientos: el Regimiento de Valenciana pertenece principalmente a 1810; el incendio ocurrió en 1817.

Valenciana: una mina gigantesca

A finales del siglo XVIII, Valenciana no era simplemente otra mina de Guanajuato. Era una enorme empresa minera cuya producción había generado una organización laboral extraordinariamente compleja.

Una investigación académica sobre el trabajo minero calcula que en sus instalaciones se concentraban más de 3,000 trabajadores, entre barreteros, barrenadores, piqueadores, tenateros y muchos otros oficios. SciELO México

Era prácticamente una comunidad construida alrededor de la extracción de plata.

Y entre aquellos trabajadores había hombres con conocimientos técnicos avanzados.

Ese detalle resultaría fundamental en 1810.

De mineros a insurgentes

El 28 de septiembre de 1810 las fuerzas encabezadas por Miguel Hidalgo tomaron Guanajuato después del asalto a la Alhóndiga de Granaditas.

Numerosos trabajadores de las minas de Valenciana, Cata, Mellado y Rayas se habían sumado al movimiento. Una investigación sobre egresados del Real Colegio de Minería señala expresamente que estos mineros fueron impulsados a participar por hombres como Casimiro Chowell, Rafael Dávalos, Ramón Fabié y Mariano Jiménez. ResearchGate

Después de ocupar Guanajuato, Hidalgo reorganizó parte de aquellas fuerzas.

Y decidió crear dos nuevos regimientos de infantería.

Uno de ellos nació precisamente en Valenciana.

El Regimiento de Valenciana

El mando fue entregado a Casimiro Chowell, administrador de la Mina de Valenciana, quien recibió el grado de coronel.

Como teniente coronel fue nombrado Ramón Fabié, también relacionado con el Real Colegio de Minería.

Una fuente histórica del Archivo General del Estado de Guanajuato confirma la formación del regimiento en el mineral de Valenciana y el nombramiento de Chowell. Archivo General Gto

No se trataba simplemente de campesinos improvisados como soldados.

Dentro de aquella fuerza había trabajadores acostumbrados a perforar roca, utilizar explosivos, trabajar con metales y comprender la complicada geografía de las montañas de Guanajuato.

Ingenieros dentro de la insurgencia

Casimiro Chowell tenía formación minera.

Ramón Fabié había llegado a Guanajuato para realizar prácticas profesionales y posteriormente trabajó en Valenciana. Otros especialistas vinculados al Colegio de Minería participaron también en los preparativos defensivos de la ciudad. Redalyc

Los conocimientos mineros fueron utilizados para la guerra.

Se estableció una instalación para fundir cañones, mientras se preparaban defensas alrededor de Guanajuato. Fuentes académicas documentan la participación de especialistas mineros en estos trabajos. Redalyc

Aquellos hombres que habían utilizado sus conocimientos para sacar plata de las montañas ahora los empleaban para defender la insurgencia.

Calleja se acerca a Guanajuato

La situación cambió después de la derrota insurgente en Aculco.

Ignacio Allende regresó a Guanajuato e intentó preparar la defensa de la ciudad ante el avance del ejército realista comandado por Félix María Calleja.

Chowell participó en aquellos preparativos.

Pero las fuerzas realistas lograron aproximarse a Guanajuato por una ruta que debilitó la estrategia defensiva insurgente.

El 24 de noviembre de 1810, Calleja llegó precisamente a Valenciana y pasó allí la noche. Una narración histórica de la época señala que Chowell y otros participantes del movimiento pensaron inicialmente en escapar, pero terminaron permaneciendo en el lugar al creer que podían acogerse a las garantías ofrecidas por los realistas. Memoria Política de México

Fue un error fatal.

El final de Casimiro Chowell

Chowell fue capturado.

Ramón Fabié también cayó en manos realistas.

El 28 de noviembre de 1810, ambos fueron ejecutados frente a la Alhóndiga de Granaditas; las fuentes biográficas e históricas también sitúan allí la muerte de otros integrantes vinculados al regimiento. Wikipedia

El Regimiento de Valenciana había tenido una existencia breve.

Pero dejó un episodio singular de la historia de Guanajuato:

una fuerza insurgente formada alrededor de una de las minas más importantes de la Nueva España y dirigida por hombres vinculados directamente con la ingeniería y la minería.

La historia de Valenciana, sin embargo, todavía tendría otro episodio relacionado con la guerra.

El gigantesco Tiro General

Mientras ocurría todo esto existía en Valenciana una impresionante obra de ingeniería.

El Tiro General de Valenciana, también llamado Tiro de San José, era un enorme pozo vertical destinado a comunicar las labores profundas de la mina con la superficie.

Una investigación publicada en PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural señala que su construcción comenzó en 1791 y concluyó en 1816.

El tiro era octagonal, alcanzaba aproximadamente 514 metros de profundidad, tenía unos 9.22 metros de diámetro y estaba revestido de mampostería durante sus primeros 70 metros. ResearchGate

Su escala era monumental.

Para comprenderla visualmente: estamos hablando de un pozo cuya profundidad supera ampliamente la altura de muchos rascacielos modernos.

Y apenas un año después de concluirse…

la guerra regresó a Valenciana.

Francisco Xavier Mina llega a Guanajuato

En 1817 apareció uno de los personajes más peculiares de la Independencia mexicana:

Francisco Xavier Mina.

Era español, había combatido anteriormente contra las fuerzas napoleónicas y terminó enfrentándose al absolutismo de Fernando VII. Después viajó a América y se incorporó a la causa insurgente mexicana.

En octubre de 1817 decidió intentar tomar Guanajuato.

El objetivo era importante: apoderarse de una ciudad estratégica y aliviar la presión realista sobre otras posiciones insurgentes.

La operación terminó en desastre.

La noche del ataque

Las fuentes presentan una pequeña diferencia de fecha: algunas sitúan el ataque en la noche del 25 de octubre de 1817, mientras otras lo registran el 26 de octubre. La cronología histórica más detallada de la campaña de Mina sitúa el ataque desde la noche del 25. studylib.es

Las tropas insurgentes penetraron en Guanajuato durante la noche.

Pero la complicada geografía de la ciudad se convirtió en un problema.

Calles estrechas.

Callejones.

Pendientes.

Trincheras.

Los guías se perdieron y las columnas insurgentes comenzaron a desorganizarse.

La guarnición realista reaccionó.

El ataque fracasó.

Y comenzó una retirada caótica.

La retirada por Valenciana

Los insurgentes abandonaron Guanajuato y parte de las fuerzas pasó por Valenciana.

Entre ellos se encontraba Francisco Ortiz, uno de los guerrilleros conocidos como los Pachones.

Entonces ocurrió uno de los episodios más destructivos de aquella campaña.

Ortiz decidió prender fuego al Tiro General de Valenciana.

Una narración histórica sobre la campaña describe que las oficinas relacionadas con el tiro tenían abundantes elementos de madera y que el incendio produjo rápidamente enormes llamaradas. Kiosco de la historia

La gigantesca estructura minera ardió.

Mina no ordenó el incendio

Aquí existe un detalle especialmente importante.

En algunas versiones modernas se afirma que Francisco Xavier Mina ordenó incendiar Valenciana.

Las fuentes históricas consultadas apuntan a otra cosa.

El responsable directo habría sido Francisco Ortiz, y Mina reaccionó con indignación.

Una historia de la Guerra de Independencia señala expresamente que Ortiz prendió fuego al Tiro General y que Mina se mostró indignado tanto por el incendio como por la indisciplina de sus tropas. Antorcha

Otra historia regional coincide: Francisco Ortiz incendió el Tiro General y la acción desagradó profundamente a Mina porque procuraba respetar las propiedades privadas. studylib.es

Por tanto, para mantener precisión histórica:

Francisco Ortiz incendió el Tiro General durante la retirada insurgente; no hay que atribuir directamente la orden a Xavier Mina.

Un resplandor visible desde las montañas

Podemos imaginar la magnitud de la escena.

Era de noche.

Los insurgentes abandonaban precipitadamente Guanajuato.

Detrás quedaban disparos y persecuciones.

Y en Valenciana comenzó a levantarse una enorme columna de fuego.

Las estructuras de madera ardieron alrededor del gigantesco tiro.

La iluminación debió resultar extraordinaria en medio de las montañas oscuras.

De hecho, una narración de la campaña señala que el incendio fue suficientemente notorio como para convertirse en una señal del movimiento de las fuerzas insurgentes. Scribd

Para Valenciana, sin embargo, aquello significaba destrucción.

El último capítulo de Xavier Mina

Después del fracaso en Guanajuato, Mina reunió a sus oficiales en La Luz.

Allí censuró la indisciplina demostrada durante el ataque y dispersó buena parte de sus fuerzas. Antorcha

Pocos días después llegaría el desenlace.

El 27 de octubre de 1817, las fuerzas realistas sorprendieron al pequeño grupo de Mina en el rancho del Venadito.

Pedro Moreno murió durante el enfrentamiento.

Mina fue capturado.

Finalmente fue fusilado el 11 de noviembre de 1817. Antorcha

El incendio de Valenciana ocurrió, por tanto, prácticamente al final de su campaña.

Una mina marcada dos veces por la Independencia

Valenciana quedó vinculada a la Guerra de Independencia de dos maneras extraordinarias.

1810: sus trabajadores formaron un regimiento insurgente dirigido por Casimiro Chowell.

1817: durante la retirada del fallido ataque de Xavier Mina a Guanajuato, Francisco Ortiz incendió su monumental Tiro General.

Son historias diferentes, pero conectadas por el mismo lugar.

Una mina que había producido enormes cantidades de plata terminó proporcionando hombres, conocimientos técnicos y un escenario para algunos de los acontecimientos más dramáticos de la guerra en Guanajuato.

El Tiro General todavía permanece como testimonio de aquella extraordinaria historia minera. Estudios modernos continúan describiéndolo como una de las grandes obras de ingeniería del distrito minero de Guanajuato. ResearchGate

Valenciana no solamente ayudó a construir la riqueza de Guanajuato.

También quedó marcada por su lucha por la Independencia.

Referencias

La investigación se apoyó principalmente en el estudio del Archivo General del Estado de Guanajuato sobre la ciudad durante el inicio de la Independencia, que documenta la formación del regimiento de Valenciana; investigaciones académicas sobre los egresados del Real Colegio de Minería y su participación insurgente; el estudio de Puy y Alquiza, Miranda Avilés y Caudillo González sobre el patrimonio minero del distrito de Guanajuato; y relatos históricos de la campaña de Xavier Mina que atribuyen el incendio a Francisco Ortiz.

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EL PADRE BELAUZARÁN | El fraile que detuvo las bayonetas

El hombre detrás de la historia

José María de Jesús Belaunzarán y Ureña nació en la Ciudad de México el 31 de enero de 1772. Estudió en el Colegio de San Nicolás Obispo de Valladolid y, siendo muy joven, ingresó en la rama franciscana de estricta observancia vinculada a los dieguinos. Fue ordenado sacerdote en 1796 y desempeñó diversos cargos religiosos hasta convertirse en guardián del convento dieguino de Guanajuato. PortalGuanajuato.MX

Ese último cargo terminaría colocándolo en medio de uno de los episodios más violentos del inicio de la Guerra de Independencia.

Guanajuato después de la Alhóndiga

El 28 de septiembre de 1810 las fuerzas insurgentes habían tomado Guanajuato y la Alhóndiga de Granaditas. Después, Miguel Hidalgo y su ejército abandonaron la ciudad para continuar la campaña.

Tras la derrota insurgente en Aculco, Ignacio Allende regresó a Guanajuato e intentó organizar su defensa ante el avance del ejército realista de Félix María Calleja y Manuel de Flon, conde de la Cadena. Finalmente, los insurgentes abandonaron la ciudad ante la superioridad realista. PortalGuanajuato.MX

Pero antes de la entrada de los realistas ocurrió otro episodio sangriento.

Prisioneros españoles que permanecían dentro de la Alhóndiga fueron asesinados. Las fuentes manejan cifras y detalles que no siempre coinciden, pero el acontecimiento provocó una fuerte represalia cuando las tropas realistas recuperaron Guanajuato. PortalGuanajuato.MX

25 de noviembre de 1810

Era la mañana del domingo 25 de noviembre de 1810.

Las fuerzas de Calleja y Flon entraban en Guanajuato después de derrotar la resistencia insurgente. El Archivo General del Estado describe a la ciudad como presa del pánico ante la llegada del ejército realista. Archivo General Gto

Las tropas entraron con orden de degüello.

En el lenguaje militar de aquella época no se trataba simplemente de una amenaza: significaba matar sin dar cuartel.

La Secretaría de Cultura de Guanajuato recoge que Flon había dado la orden a sus dragones y que, cuando estaba a punto de cumplirse, apareció el fraile dieguino José María de Jesús Belaunzarán. cultura.guanajuato.gob.mx

Y allí comienza el episodio por el que sería recordado.

Un fraile frente a los soldados

Belaunzarán salió al encuentro de las tropas.

No llevaba un ejército.

No tenía fusil.

Llevaba un crucifijo.

La tradición histórica conservada por diversas fuentes cuenta que se interpuso ante Manuel de Flon y le pidió que suspendiera la orden, argumentando que las personas que permanecían allí no habían participado en los asesinatos; de haber sido culpables, dijo, habrían escapado hacia las montañas. cultura.guanajuato.gob.mx

Una versión tradicional añade una imagen todavía más poderosa: Belaunzarán habría sujetado la rienda del caballo del jefe militar mientras levantaba el crucifijo. Esa representación quedó profundamente ligada a la memoria visual del episodio y aparece también en la obra del artista guanajuatense Manuel Leal.

No todas las fuentes describen exactamente igual ese gesto físico, así que conviene distinguirlo de lo esencialmente documentado: la intervención del religioso y la suspensión de la orden de degüello.

El crucifijo frente a las bayonetas

Las palabras atribuidas a Belaunzarán fueron una apelación religiosa y moral.

Pidió que se suspendiera la orden y presentó el crucifijo ante el militar, recordándole que tendría que responder ante Dios por la sangre que pretendía derramar.

La escena resulta extraordinaria por su contraste:

de un lado, soldados armados, caballos y bayonetas.

Del otro, un fraile sosteniendo un crucifijo.

Flon finalmente suspendió la orden.

Es probablemente de esta imagen de confrontación entre el religioso y las tropas de donde resulta natural describir el episodio como una especie de “tregua de las bayonetas”. Sin embargo, en las fuentes que consulté no encontré esa expresión como nombre histórico formal del acontecimiento. Es mejor utilizarla como título evocador, no como denominación documental oficial.

Guanajuato no quedó libre de represalias

Hay un detalle fundamental que no debemos eliminar para convertir el episodio en una historia demasiado perfecta.

Belaunzarán consiguió detener el degüello indiscriminado, pero las represalias no terminaron.

En los días siguientes hubo fusilamientos y ahorcamientos de personas señaladas por su participación en la insurgencia. Las cifras varían según las fuentes: una investigación de la UNAM recoge alrededor de 138 ejecutados, mientras el cronista José Eduardo Vidaurri menciona 156 insurgentes ejecutados durante los tres días siguientes.

Otra investigación histórica conservada por el Archivo General del Estado contabiliza 73 fusilados y ahorcados en un determinado recuento, en su mayoría mineros, lo que demuestra que las cifras dependen de qué ejecuciones y periodo contabiliza cada fuente.

Por eso, lo históricamente prudente es decir:

Belaunzarán evitó una matanza indiscriminada de la población, pero no consiguió impedir las posteriores represalias realistas.

El propio Belaunzarán terminó detenido

La historia tiene una ironía poco conocida.

Después de haber intervenido para proteger a los habitantes, el propio Belaunzarán fue aprehendido.

Documentación histórica señala que fue acusado por su actuación durante aquellos acontecimientos y por haber predicado en circunstancias relacionadas con la insurgencia.

Sobrevivió y continuó su carrera religiosa.

Décadas después alcanzaría una posición extraordinariamente importante: en 1831 fue consagrado obispo de Linares, en el contexto de los primeros nombramientos episcopales del México independiente.

Murió en la Ciudad de México el 11 de septiembre de 1857, a los 85 años; esta fecha está respaldada también por documentación histórica de León.

La calle Padre Belaunzarán

Guanajuato terminó perpetuando su memoria de una manera muy particular.

La actual calle Padre Belaunzarán fue construida sobre un tramo del antiguo cauce del río para mejorar la circulación de la ciudad. Fue puesta en servicio el 31 de julio de 1951, y recibió el nombre del fraile precisamente en recuerdo de su intervención de 1810. Scribd

Así, miles de personas pasan actualmente por un lugar cuyo nombre recuerda a un hombre que, más de dos siglos atrás, se interpuso ante un ejército.

Entre historia y leyenda

Es fácil entender por qué el episodio adquirió dimensiones legendarias.

Un ejército entra en una ciudad vencida.

Las bayonetas avanzan.

Un sacerdote aparece frente a un militar montado.

Sujeta las riendas según la versión tradicional.

Levanta un crucifijo.

Y consigue detener la orden.

Pero detrás de la imagen existe un acontecimiento histórico mucho más complejo: la insurgencia, los asesinatos de españoles en Granaditas, la reconquista realista, el miedo de la población y las ejecuciones posteriores.

Belaunzarán no terminó con la violencia de aquellos días.

Pero su intervención evitó que la orden de degüello continuara ejecutándose indiscriminadamente.

Por eso, más de dos siglos después, Guanajuato todavía conserva su nombre.

Padre Belaunzarán: el fraile que enfrentó las bayonetas con un crucifijo.

Fuentes

  • Archivo General del Estado de Guanajuato, boletines e investigaciones sobre los dieguinos y los acontecimientos de noviembre de 1810. Archivo General Gto
  • Instituto Estatal de la Cultura de Guanajuato, Un recorrido a través de la historia de Guanajuato. cultura.guanajuato.gob.mx
  • UNAM, materiales históricos sobre la Guerra de Independencia y la recuperación realista de Guanajuato. Instituto de Investigaciones Históricas
  • José Eduardo Vidaurri Aréchiga, cronista municipal de Guanajuato, “Fray José María Belaunzarán”. PortalGuanajuato.MX
  • Gabriel Medrano de Luna, Universidad de Guanajuato, Como me lo contaron se los cuento. Leyendas de Guanajuato, que incluye “El Padre Belaunzarán”. Hipermedia UG
  • Estudios históricos sobre la calle Padre Belaunzarán y la memoria urbana de Guanajuato.

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La Maldición de la Mina de La Luz

La Maldición de la Mina de La Luz

De la riqueza deslumbrante a un pueblo condenado al silencio

La historia de La Maldición de La Luz es especialmente buena para GuanajuatoVirtual porque mezcla una bonanza minera históricamente documentada con una leyenda oral que intenta explicar su caída. El escenario sí pertenece al municipio de Guanajuato: Mineral de la Luz, en la sierra cercana a Valenciana y al camino hacia Cristo Rey.

Hay que hacer una distinción desde el principio: el auge y posterior decadencia de Mineral de la Luz son históricos; la intervención del padre Jeremías y una maldición sobrenatural pertenecen a la leyenda. La versión localizada de La Maldición de la Luz dice proceder del relato de una anciana llamada doña Cholita, quien afirmaba haberla escuchado de sus mayores. 

Cuando La Luz era sinónimo de riqueza

Hoy, al recorrer algunas de las construcciones antiguas de Mineral de la Luz, cuesta imaginar el movimiento que llegó a existir entre sus calles.

Las ruinas de la Mina de la Luz todavía muestran restos de un enorme complejo minero, con edificaciones que superaban la función puramente industrial: hubo acabados decorativos, pintura y arquitectura que reflejaban la riqueza producida en el lugar.

Los antecedentes documentales de una mina denominada La Luz llegan al menos a 1793, cuando Pedro Marmolejo realizó un denuncio minero bajo ese nombre. La Guerra de Independencia interrumpió posteriormente los trabajos y, décadas más tarde, la explotación fue reactivada.

La gran transformación llegó durante la década de 1840.

En 1842 comenzó el periodo conocido como el redescubrimiento de las Minas de La Luz. En los años siguientes aumentaron tanto la producción como la población y se abrieron tiros como San Juan de Dios, San Miguel y Santa Lucía.

El Archivo Histórico del Estado documenta que hacia finales de 1845 la población permanente ya superaba las siete mil personas. El crecimiento fue suficiente para que en enero de 1846 se reconociera legalmente a La Luz como población con gobierno propio.

Y la bonanza continuó.

Para mediados del siglo XIX, las estimaciones históricas hablan de alrededor de 24 a 25 mil habitantes en el distrito o municipio, aunque las cifras varían según el año y el ámbito territorial considerado.

La riqueza era extraordinaria.

Una crónica histórica describe caminos repletos de animales transportando mineral, haciendas de beneficio trabajando constantemente y barras de metal destinadas a la Casa de Moneda.

Pero donde termina la historia documentada comienza otra historia.

Una mucho más oscura.

La leyenda de la maldición

Una versión de tradición oral publicada bajo el nombre “La Maldición de la Luz” atribuye la historia a doña Cholita, una anciana nacida en Mineral de la Luz que aseguraba haber escuchado el relato de sus mayores alrededor de una fogata.

Según esta narración, la riqueza comenzó a cambiar al pueblo.

La abundancia produjo celebraciones constantes, apuestas, cantinas, peleas y excesos.

La leyenda describe una comunidad en la que el dinero parecía no terminar nunca y donde las noches se habían convertido en una fiesta permanente.

En ese ambiente aparece el personaje central:

el padre Jeremías.

El padre que advirtió al pueblo

Según la leyenda, Jeremías contemplaba con preocupación lo que estaba ocurriendo.

Intentó convencer a los habitantes de abandonar aquella vida de excesos. Incluso habría recurrido a otros sacerdotes para ayudarlo.

Pero nadie quería escuchar.

La riqueza parecía inagotable.

¿Por qué preocuparse por el futuro cuando de las entrañas de la montaña seguían saliendo oro y plata?

Los consejos comenzaron a convertirse en una molestia.

Hasta que finalmente, según el relato…

los sacerdotes fueron expulsados del pueblo. Guiza y Acevedo

Sin saberlo, los habitantes acababan de iniciar la parte más inquietante de la leyenda.

Los toros de la fiesta patronal

El momento decisivo habría ocurrido durante las fiestas de enero dedicadas a la patrona de La Luz.

La tradición cuenta que un grupo de toros de lidia escapó.

Los animales corrieron hacia la Plaza Principal y embistieron en dirección a los sacerdotes. La versión oral incluso deja abierta la duda de si aquello ocurrió accidentalmente o fue provocado.

Los religiosos abandonaron definitivamente el lugar.

Y entonces, según la leyenda, ocurrió algo que nadie esperaba:

la fortuna también comenzó a marcharse.

La montaña dejó de entregar su riqueza

No ocurrió inmediatamente.

Durante algún tiempo todavía hubo dinero, celebraciones y actividad.

Pero poco a poco comenzó la decadencia.

La interpretación sobrenatural de la tradición fue sencilla:

al expulsar a los sacerdotes, los habitantes habían condenado a Mineral de la Luz.

La montaña que durante años parecía entregar riquezas sin límite comenzó a cerrarse.

La versión legendaria termina relacionando la decadencia con minas inundadas, una campana desaparecida y el progresivo abandono del poblado.

La imagen resulta poderosa:

donde antes se escuchaban música, apuestas, discusiones y celebraciones…

comenzó a escucharse únicamente el viento.

Lo que realmente ocurrió con las minas

Aquí conviene separar nuevamente la leyenda de la historia.

No existe evidencia histórica que demuestre que una maldición provocara la decadencia de Mineral de la Luz.

La documentación histórica ofrece causas mucho más concretas.

Las grandes bonanzas de La Luz y San José de los Muchachos se desarrollaron desde la década de 1840 y posteriormente enfrentaron periodos de decadencia. El Archivo Histórico de Guanajuato señala dificultades mineras y económicas posteriores, así como nuevas etapas de explotación por distintas compañías.

El Gobierno Municipal de Guanajuato también señala que las inundaciones de 1867 y 1873 y la depreciación de la plata contribuyeron al descenso de la producción minera en la zona. 

La explotación no desapareció de un día para otro. Hubo reactivaciones posteriores e inversión de compañías extranjeras.

Por eso, históricamente no podemos hablar de un momento preciso en que una supuesta maldición destruyera el pueblo.

La decadencia fue un proceso.

Pero para la tradición oral existía una explicación mucho más memorable.

¿Por qué nació la leyenda?

La Maldición de La Luz parece funcionar como una historia moral.

Primero aparece la riqueza.

Después, los excesos.

Luego llega una advertencia que nadie quiere escuchar.

Finalmente aparece el castigo.

Es una estructura frecuente en las leyendas: explicar una transformación histórica mediante las decisiones morales de quienes vivieron antes.

Y Mineral de la Luz ofrecía el escenario perfecto.

Un lugar que pasó de una riqueza extraordinaria a conservar enormes construcciones abandonadas y calles mucho más silenciosas.

La realidad ya parecía una leyenda.

¿Mineral de la Luz es realmente un pueblo fantasma?

La expresión “pueblo fantasma” se utiliza con frecuencia para describirlo, especialmente por sus ruinas y por el enorme contraste entre la población del siglo XIX y la posterior. Pero no debe entenderse literalmente como un pueblo completamente deshabitado.

Mineral de la Luz continúa siendo una comunidad viva. De hecho, el Gobierno Municipal mantiene allí actividades culturales y un Museo de Arte Sacro, y actualmente la zona conserva su patrimonio minero y religioso.

Esto hace todavía más interesante la leyenda.

La Luz no desapareció.

Sobrevivió a su propia maldición.

Los lamentos de La Luz

La versión tradicional termina con una de sus imágenes más inquietantes.

Doña Cholita recordaba las historias sobre las galerías inundadas de San Bernabé, la antigua campana perdida y las calles que habían quedado en silencio.

Según la leyenda, cuando el viento atraviesa las construcciones abandonadas, los sonidos que antiguamente fueron risas y celebraciones parecen haberse convertido en lamentos.

Tal vez solo sea el viento atravesando las ruinas.

Tal vez sea el sonido natural de construcciones que llevan más de un siglo enfrentándose al tiempo.

Pero las leyendas de Guanajuato tienen una manera particular de conservar aquello que la historia deja atrás.

Y en Mineral de la Luz permanece una pregunta:

¿su riqueza simplemente se agotó… o aquel pueblo pagó finalmente el precio de sus excesos?


Fuentes

  • Archivo Histórico del Estado de Guanajuato — investigaciones y boletines históricos sobre Mineral de la Luz, su formación, población y minería. Archivo General del Estado de Guanajuato
  • Periódico Correo, “La Mina de la Luz: del esplendor a la leyenda en Guanajuato”, 23 de mayo de 2025. Periódico Correo
  • Gobierno Municipal de Guanajuato, información histórica sobre Mineral de la Luz y su Museo de Arte Sacro. Guanajuato Capital
  • ITESM, caso de estudio Mineral de la Luz, con referencias históricas sobre la bonanza de 1843–1859 y el crecimiento de la comunidad. CIC ITESM
  • Cultura Salvatierra / recopilación de leyendas, “La Maldición de la Luz”, versión atribuida oralmente a doña Cholita. Esta es la fuente localizada que conserva el relato del padre Jeremías, los excesos del pueblo y los toros. Guiza y Acevedo

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EL CRIMEN DE TANGANITOS | El misterio de Tranquilina Ramírez

🩸 El Crimen del Callejón de Tanganitos

Una de las historias más oscuras de los callejones de Guanajuato

GuanajuatoVirtual: bajo el nombre de “El crimen de Tanganitos” circulan relatos diferentes. La fuente más sólida que localicé es una publicación académica de la Universidad de Guanajuato, Como me lo contaron se los cuento. Leyendas de Guanajuato, de Gabriel Medrano de Luna, que recupera a Manuel Leal y, a su vez, la versión de Agustín Lanuza. Allí el crimen está relacionado con Tranquilina Ramírez y Francisco Tejada.

Además, una investigación posterior sobre las Momias de Guanajuato aporta un dato fascinante: detrás de la leyenda habría una mujer real llamada Tranquilina Ramírez, y un registro histórico de 1862 permite reconstruir parte del caso.

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Muy cerca de la Plazuela de Mexiamora, en el intrincado laberinto de callejones del centro histórico de Guanajuato, se encuentra el De Tanganitos.

Tanganitos forma parte de una zona caracterizada por nombres extraordinarios: Tamboras, Perros Muertos, El Infierno y La Cervatana son algunos de los callejones que rodean Mexiamora. Una fuente histórica del siglo XIX ya registra a Tanganitos como callejón de Guanajuato, por lo que el nombre no es una invención reciente.

Y detrás de ese nombre quedó asociada una historia de crimen.

La tragedia de Tranquilina Ramírez

El relato recogido por la Universidad de Guanajuato señala que una mujer llamada Tranquilina Ramírez apareció muerta, suspendida de las vigas de una tahona.

Tranquilina estaba casada con Francisco Tejada.

Las sospechas recayeron sobre él y fue acusado del asesinato. La narración señala que Tejada fue condenado a muerte, pero sostuvo hasta el último momento que era inocente.

Hasta aquí podría parecer simplemente una antigua leyenda criminal.

Sin embargo, existe documentación que hace la historia mucho más interesante.

El registro de 1862

Una investigación publicada en 2024 recuperó un pasaje de las Efemérides Guanajuatenses de Lucio Marmolejo correspondiente al 27 de agosto de 1862.

Marmolejo registró que Guanajuato había quedado profundamente conmocionado por un crimen: Tranquilina Ramírez había aparecido muerta y su cuerpo estaba colgado del techo de su habitación.

La opinión pública señaló como responsable a su esposo, Francisco Tejada. Fue detenido, sentenciado a la pena capital y ejecutado, aunque —de acuerdo con ese registro— nunca confesó el crimen.

Esto significa que detrás de lo que hoy conocemos como leyenda parece existir un episodio histórico real ocurrido en Guanajuato en 1862.

¿Tanganitos o Callejón de Tejada?

Aquí aparece una complicación interesante.

Fuentes contemporáneas también llaman a esta historia “La leyenda del Callejón de Tejada”. El relato habría terminado vinculando el apellido del acusado con el lugar y con la memoria popular de la tragedia.

En cambio, la recopilación publicada por la Universidad de Guanajuato la incluye explícitamente bajo el título:

“El crimen de Tanganitos”.

Para GuanajuatoVirtual podemos conservar este último nombre, explicando la variante para no presentar como certeza algo sobre lo que las fuentes no son completamente uniformes.

El giro más sorprendente: ¿Tranquilina terminó entre las Momias?

La historia se vuelve todavía más extraordinaria.

Durante años, uno de los cuerpos exhibidos dentro de la colección de las Momias de Guanajuato fue conocido popularmente como “la Bruja”.

Al personaje se le atribuyeron historias de hechicería y otras narraciones macabras.

Pero investigaciones realizadas para identificar los cuerpos cuestionaron esa versión.

De acuerdo con información divulgada sobre el proyecto, aquella mujer habría sido en realidad Tranquilina Ramírez. La investigadora Paloma Robles explicó que la documentación permitió relacionarla con la mujer asesinada en el siglo XIX.

También se reportó que el estudio de este cuerpo fue realizado por la especialista en conservación de restos momificados Carmen Lerma Gómez, adscrita a la Dirección de Antropología Física del INAH.

En otras palabras, la mujer que con el tiempo fue convertida por algunos relatos turísticos en una supuesta “bruja” habría tenido nombre, familia y una historia completamente diferente.

Era Tranquilina.

Y murió de forma violenta.

Otra leyenda de Tanganitos: Dionisio “El Encuerado”

Existe una segunda historia que no debemos mezclar con la anterior.

Otra publicación recoge una tradición según la cual en Tanganitos habría vivido, supuestamente a mediados del siglo XVII, un hombre llamado Dionisio, apodado El Encuerado.

La narración lo describe como un hombre violento, tuerto y vestido habitualmente con un traje de gamuza.

Según esa versión, Dionisio atacó brutalmente a su esposa mientras ella molía maíz en un metate. La leyenda relaciona incluso el nombre “Tanganitos” con los pequeños huesos de los dedos de las manos. Dionisio habría sido posteriormente capturado y fusilado.

Sin embargo, no encontré para esta segunda historia un respaldo documental comparable al existente para Tranquilina Ramírez.

Por eso recomiendo tratarla como una variante de tradición oral y no mezclarla con el crimen documentado de 1862.

🕯️ Entre crimen, leyenda y memoria

El caso de Tanganitos es particularmente valioso para GuanajuatoVirtual porque muestra cómo se forman las leyendas.

Primero ocurre un acontecimiento.

Después vienen los rumores.

Con los años cambian los nombres, aparecen elementos sobrenaturales y las historias comienzan a mezclarse.

En este caso, debajo de las capas de tradición popular aparece una mujer real:

Tranquilina Ramírez.

Su muerte conmocionó al Guanajuato del siglo XIX.

Su esposo fue condenado.

Él murió proclamando su inocencia.

Y más de siglo y medio después, la investigación sobre las Momias de Guanajuato volvió a poner el nombre de Tranquilina sobre la mesa.

Quizá por eso el verdadero misterio del Callejón de Tanganitos no necesita fantasmas.

La pregunta permanece desde 1862:

¿qué ocurrió realmente aquella noche?

 

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Barrio de Mellado: el Cristo de “carne y hueso”

En las partes altas de Guanajuato Capital, aproximadamente a kilómetro y medio en línea recta del centro, se encuentra el histórico Barrio de Mellado, uno de los antiguos asentamientos mineros vinculados con la Veta Madre. Su desarrollo estuvo estrechamente relacionado con las minas de Mellado y Rayas y con las comunidades de trabajadores que crecieron alrededor de ellas.

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Mellado, un antiguo pueblo de mineros

La historia del lugar se remonta a los primeros tiempos de la minería guanajuatense. El Archivo General del Estado señala que el tiro de la Mina de Mellado comenzó a excavarse en 1558. Durante los siglos XVII y XVIII, Mellado vivió etapas de gran actividad gracias a la extracción de oro y plata.

La minería no solamente transformó el paisaje. También determinó buena parte de la vida religiosa de sus habitantes.

Trabajar bajo tierra significaba convivir diariamente con derrumbes, inundaciones, accidentes y enfermedades. Una investigación histórica del Archivo General del Estado destaca precisamente la profunda religiosidad de las comunidades mineras de Guanajuato y su especial devoción hacia imágenes religiosas relacionadas con el sufrimiento, entre ellas el Señor de los Trabajos.

Y es precisamente aquí donde comienza nuestra historia.

El Señor de los Trabajos

Entre las antiguas calles de Mellado existió una pequeña iglesia, de la cual sobrevivieron durante años ruinas y parte de su campanario.

El Archivo General del Estado de Guanajuato documentó que en este lugar se encontró una extraordinaria imagen de Cristo, obra de artistas desconocidos. La población comenzó a llamarla Cristo de los Trabajadores o Señor de los Trabajos.

Pero alrededor de aquella imagen comenzó a transmitirse una historia sorprendente.

Una investigación publicada en 2017 por Jazmín del Carmen Linares Sarabia y Gabriel Medrano de Luna, en Jóvenes en la Ciencia de la Universidad de Guanajuato, estudió específicamente la cultura oral y el patrimonio intangible relacionado con el Señor de los Trabajos.

Los investigadores realizaron trabajo de campo y entrevistas, especialmente con Antonio Rocha, entonces sacristán del Templo de Mellado.

Y fue dentro de esa tradición oral donde apareció una afirmación extraordinaria.

¿Un Cristo hecho con un cuerpo humano?

Según el relato recogido por los investigadores, el Cristo de Mellado es una imagen flagelada que habría llegado desde España aproximadamente tres siglos atrás.

La tradición afirma además que sería un Cristo articulado.

Pero lo verdaderamente sorprendente viene después.

De acuerdo con el testimonio recogido en aquella investigación, se decía que la imagen estaba confeccionada utilizando el cuerpo de un indígena y que, al observar el torso, podían apreciarse elementos interpretados por los habitantes como pulmones humanos.

Otra recopilación sobre el patrimonio del Barrio de Mellado conserva una variante similar: describe al Señor de Mellado como un Cristo flagelado y recoge la tradición de que habría sido elaborado con restos humanos, mencionando cabello y uñas.

De ahí surge la expresión popular:

“El Cristo de carne y hueso de Mellado.”

Sin embargo, aquí es fundamental hacer una distinción.

Lo que sabemos y lo que cuenta la tradición

No encontré un estudio médico, antropológico, radiológico o de conservación que demuestre científicamente que la escultura contenga un cadáver humano completo o que haya sido elaborada utilizando el cuerpo de una persona.

La investigación de la Universidad de Guanajuato presenta esta información dentro de un trabajo dedicado precisamente a la cultura oral, religiosidad popular y patrimonio intangible. Es decir, documenta que la historia existe y es contada por la comunidad; eso no equivale a demostrar anatómicamente la composición de la imagen.

Por eso, para GuanajuatoVirtual, resulta mucho más interesante presentarla precisamente como lo que es:

un extraordinario misterio nacido de la tradición de un antiguo barrio minero.

¿Por qué un Cristo flagelado?

La apariencia de la imagen también tiene una fuerte relación simbólica con Mellado.

El Cristo aparece flagelado, mostrando sufrimiento físico.

Según la tradición recogida en el barrio, esa representación terminó identificándose con los propios trabajadores de las minas: hombres sometidos diariamente a un trabajo físico extremadamente duro bajo tierra.

El nombre Señor de los Trabajos adquirió entonces un doble significado.

Por un lado, los sufrimientos de Cristo.

Por otro, los trabajos y dificultades de quienes acudían a pedir su protección.

Con el paso del tiempo, la devoción se amplió.

La investigación de la Universidad de Guanajuato registró que las personas acudían al Señor de los Trabajos para pedir ayuda para conseguir empleo, obtener un ascenso, aprobar un examen o terminar exitosamente sus estudios. Como agradecimiento, algunos devotos dejaban contratos laborales, copias de exámenes o documentos relacionados con aquello que habían conseguido.

De esta manera, una antigua devoción minera terminó adaptándose a las preocupaciones de generaciones posteriores.

El Mellado religioso

La zona conserva además otro importante monumento: el Templo de Nuestra Señora de la Merced.

En 1752, Fray Ignacio de la Iglesia solicitó autorización para establecer a los mercedarios en Mellado. Los propietarios de la mina ofrecieron un templo ya construido y una casa para alojarlos. Los religiosos tomaron posesión formal del conjunto el 6 de septiembre de 1756 y posteriormente ampliaron el templo y desarrollaron el hospicio mercedario.

El inmueble está catalogado como patrimonio arquitectónico; su planta es de cruz latina, posee una cúpula octagonal y una elaborada portada de tres cuerpos.

Todo ello ayuda a comprender que Mellado no fue simplemente un conjunto de minas.

Fue una comunidad.

Una sociedad de trabajadores, familias y religiosos que desarrolló sus propias tradiciones.

Y entre ellas sobrevivió la historia de aquel Cristo.

Entre la fe, la historia y el misterio

Quizá nunca sepamos con absoluta certeza cómo fue construida originalmente la imagen.

Puede que futuros estudios de conservación permitan identificar con precisión sus materiales.

Pero la importancia cultural del Señor de los Trabajos no depende de demostrar la leyenda.

Su importancia está también en que generaciones de habitantes de Mellado la han conservado y transmitido.

Para unos representa protección.

Para otros, la memoria de los antiguos mineros.

Y para quienes escuchan por primera vez la historia, queda una pregunta inevitable:

¿Qué hay realmente debajo de la superficie del llamado Cristo de carne y hueso de Mellado?

Esa incógnita forma parte de uno de los rincones menos conocidos de Guanajuato.

 

La fuente más valiosa para el aspecto legendario es el estudio de Linares Sarabia y Medrano de Luna (Universidad de Guanajuato, 2017), porque no se limita a repetir una nota de internet: realizó trabajo de campo y entrevistas para documentar la tradición oral de Mellado. Para el contexto arquitectónico e histórico del barrio y del templo, las fichas de la Secretaría de Cultura y del IMPLAN proporcionan respaldo institucional.

Investigación de la Universidad de Guanajuato: “El Señor de los Trabajos”
Secretaría de Cultura: Templo de Nuestra Señora de la Merced de Mellado
Archivo General del Estado: Mineral de Mellado y Cristo de los Trabajos

 
 

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Templo y Plazuela de San Roque

El Templo de San Roque tiene una historia especialmente valiosa para GuanajuatoVirtual porque reúne patrimonio religioso, historia minera y el origen de una de las tradiciones culturales más importantes de Guanajuato: los Entremeses Cervantinos. Para evitar repetir datos dudosos que circulan en sitios turísticos, tomé como base principalmente fuentes institucionales como el INAH, la Secretaría de Cultura y la Universidad de Guanajuato.

Templo de San Roque: historia, arquitectura y cuna de la tradición cervantina de Guanajuato

En pleno Centro Histórico de Guanajuato, rodeado por callejones, desniveles y antiguas construcciones, se encuentra el Templo de San Roque, uno de esos lugares donde la historia de la ciudad puede leerse en diferentes épocas. Está ubicado frente a la Plazuela de San Roque y forma parte de la Zona de Monumentos Históricos de Guanajuato y del conjunto de la Ciudad Histórica de Guanajuato y Minas Adyacentes inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. El INAH lo tiene registrado como Monumento Histórico, con la ficha I-11-00854.

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Los orígenes del barrio de San Roque

Para comprender el templo es necesario remontarse a la época en que Guanajuato crecía alrededor de sus minas y haciendas de beneficio.

La Secretaría de Cultura explica que las haciendas de beneficio contaban con pequeños asentamientos donde vivían sus trabajadores, muchos de ellos indígenas. Estas comunidades eran conocidas como cuadrillas, y algunas terminaron transformándose en barrios de la ciudad. Ese fue precisamente el origen de San Roque.

En sus primeros tiempos existió aquí una pequeña capilla relacionada con una de las cuadrillas pertenecientes a la Hacienda de Cervera. La fecha exacta de su construcción no está completamente establecida; la fuente de la Secretaría de Cultura sitúa sus orígenes aproximadamente a mediados del siglo XVII.

Algunas fuentes locales relacionan este antecedente con la Cofradía de la Misericordia, establecida en 1651. Con el crecimiento de la población y de la actividad religiosa del barrio, aquella primitiva capilla terminaría dando paso a una construcción de mayores dimensiones.

La construcción del actual Templo de San Roque

Aquí existe una diferencia importante entre fuentes que conviene señalar.

Algunas guías turísticas sitúan la construcción del templo alrededor de 1726. Sin embargo, el estudio monográfico de la Secretaría de Cultura señala de manera más específica que entre 1741 y 1742 comenzaron las obras del templo actual, cuya construcción habría requerido aproximadamente treinta años. El principal impulsor de esta obra fue el bachiller Juan José de Sopeña.

Por ello, para una publicación histórica rigurosa resulta más prudente explicar que el conjunto religioso tiene antecedentes desde el siglo XVII, que distintas referencias mencionan 1726 dentro de su proceso constructivo y que la fuente patrimonial federal sitúa el inicio de las obras del edificio actual entre 1741 y 1742.

Arquitectura del templo

El Templo de San Roque pertenece a la arquitectura religiosa del siglo XVIII. El catálogo del INAH describe el inmueble con planta de cruz latina, tambor octagonal y cúpula de media naranja.

Su apariencia es relativamente sobria si se compara con la exuberancia ornamental de otros grandes templos mineros de Guanajuato. Esa sencillez, sin embargo, es parte importante de su carácter: el templo conserva la escala de una antigua iglesia de barrio y se integra de manera extraordinaria al paisaje urbano formado por la plazuela, las escalinatas y los callejones circundantes.

Fuentes turísticas oficiales describen su fachada como de estilo barroco, representativa de la arquitectura religiosa de aquella época.

La Santa Escuela y las antiguas cofradías

San Roque no fue solamente una iglesia para las celebraciones religiosas cotidianas. Durante el periodo virreinal también fue sede de distintas asociaciones religiosas.

Una de las más importantes fue la Santa Escuela, fundada el 10 de septiembre de 1746 por iniciativa del sacerdote Luis Felipe Neri de Alfaro. Según la Secretaría de Cultura, la congregación obtuvo concesiones particulares del obispado; además, tenía normas estrictas sobre sus integrantes y reuniones.

En el templo también estuvieron presentes las cofradías de Nuestra Señora del Rosario y de San Crispín y San Crispiniano. Estos antecedentes muestran la importancia que San Roque llegó a adquirir como centro de la vida religiosa y comunitaria del antiguo barrio.

Del camposanto a la Plazuela de San Roque

El aspecto actual del lugar tampoco es exactamente el que tuvo durante el periodo colonial.

Originalmente, la iglesia disponía de un atrio considerablemente más grande y en sus inmediaciones existía un cementerio o camposanto. Aproximadamente un siglo después de la construcción del templo se realizaron modificaciones al terreno y se rebajó parte del cerro para formar el espacio que actualmente conocemos como la Plazuela de San Roque.

Este detalle resulta particularmente interesante para el visitante: el espacio que hoy asociamos con representaciones teatrales, turistas y actividades culturales tuvo anteriormente una función religiosa y funeraria.

En el centro de la plazuela destaca además una cruz de cantera rodeada por seis faroles, instalada en 1952 e inspirada en una cruz de Córdoba, España. Con el tiempo se convirtió también en un elemento característico de la escenografía de las representaciones cervantinas.

San Roque y el nacimiento de los Entremeses Cervantinos

Pero existe otro acontecimiento que convirtió este pequeño rincón de Guanajuato en un lugar fundamental para la historia cultural de México.

El 20 de febrero de 1953, el director teatral Enrique Ruelas Espinosa llevó a la Plazuela de San Roque una representación de los Entremeses de Miguel de Cervantes Saavedra. En lugar de construir una escenografía convencional dentro de un teatro, la arquitectura real de Guanajuato se convirtió en escenario.

El templo, la cruz, las escalinatas, balcones, fachadas y callejones formaron parte del ambiente de la representación.

Aquella propuesta permitió que el teatro abandonara el recinto tradicional y se integrara directamente a la ciudad.

Los espectáculos fueron adquiriendo popularidad y se convirtieron en una tradición de Guanajuato. La puesta en escena del Teatro Universitario dirigida originalmente por Ruelas llegó a convertirse en uno de los grandes símbolos culturales de la ciudad. La Universidad de Guanajuato señala que aquella producción de 1953 se ha conservado, en esencia, durante décadas.

De una pequeña plazuela al Festival Internacional Cervantino

Lo que comenzó como teatro universitario al aire libre terminó alcanzando dimensiones inesperadas.

La tradición iniciada en San Roque fue uno de los antecedentes fundamentales para que en 1972 naciera oficialmente el Festival Internacional Cervantino, que transformaría cada año a Guanajuato en un gran escenario para artistas y visitantes de numerosos países.

Por esta razón, cuando alguien visita San Roque no está observando únicamente un templo del siglo XVIII.

Está parado en uno de los escenarios donde comenzó la historia que terminaría dando origen al Cervantino.

Y la tradición continúa: la Plazuela de San Roque sigue siendo escenario de representaciones de los Entremeses Cervantinos del Teatro Universitario de la Universidad de Guanajuato.

¿Por qué visitar el Templo de San Roque?

Para quien recorre Guanajuato, San Roque ofrece una combinación poco común: arquitectura religiosa virreinal, vestigios de la antigua organización de los barrios mineros, memoria de un viejo camposanto y uno de los episodios fundamentales de la historia cultural moderna de la ciudad.

Es también un sitio ideal para comprender por qué Guanajuato parece un enorme escenario natural. Sus desniveles, escaleras, fachadas y callejones explican perfectamente por qué Enrique Ruelas encontró aquí el lugar indicado para llevar a Cervantes a las calles.

San Roque demuestra que algunos de los sitios más importantes de Guanajuato no necesariamente son los más monumentales. En una pequeña plazuela comenzó una tradición teatral que terminaría proyectando internacionalmente a toda la ciudad.

 GuanajuatoVirtual.com: Visitar San Roque es recorrer más de tres siglos de historia y descubrir el escenario donde Guanajuato comenzó a convertirse en la ciudad cervantina que conocemos hoy.

 

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Batallón Primer Ligero

Una historia de casi dos siglos de servicio

El Batallón Primer Ligero de Guanajuato es una de esas instituciones que permiten conectar la historia de Guanajuato del siglo XIX con el presente. Su origen formal está en el Decreto Legislativo número 199, emitido el 26 de marzo de 1833, mediante el cual se creó el cuerpo denominado Seguridad del Estado de Guanajuato. Estaba integrado inicialmente por 175 elementos: 123 de infantería y 52 de caballería.

Su antecedente histórico es todavía más antiguo. El Archivo General del Gobierno del Estado señala que, después de los disturbios relacionados con la expulsión de los jesuitas en 1767, se establecieron cuerpos de tropas para mantener el orden en Guanajuato. Uno de esos cuerpos se incorporó al ejército insurgente el 28 de septiembre de 1810, durante la toma de Guanajuato, y desapareció en 1811 tras la captura de los primeros jefes insurgentes. Décadas después se estableció formalmente el cuerpo que sería conocido como Primer Ligero.

⚔️ De Guanajuato a los grandes conflictos nacionales

El Primer Ligero no permaneció únicamente en Guanajuato. Sus integrantes participaron en diferentes episodios militares del México del siglo XIX.

Fuentes del Gobierno de Guanajuato señalan su participación durante el conflicto separatista de Texas en 1836, así como en acciones relacionadas con la guerra contra Estados Unidos, incluyendo Monterrey, La Angostura y Padierna.

Uno de los episodios más interesantes de su historia está relacionado con Benito Juárez.

Cuando Guanajuato se convirtió en capital de la República durante la presidencia itinerante de Juárez en 1857, integrantes del cuerpo guanajuatense estuvieron encargados de su protección y escolta.

🇫🇷 ¿Estuvo en la Batalla del 5 de Mayo?

Aquí existe un punto que vale la pena aclarar para GuanajuatoVirtual.

Algunas publicaciones recientes han presentado al Primer Ligero como participante directo en la Batalla de Puebla del 5 de mayo de 1862. Sin embargo, otras investigaciones señalan que el cuerpo guanajuatense no combatió directamente en aquella batalla, pues habría tenido como misión resguardar al presidente Benito Juárez.

Por eso, para el contenido de GuanajuatoVirtual es mejor no afirmar que el Primer Ligero estuvo entre las tropas que combatieron en los fuertes de Loreto y Guadalupe, a menos que aparezca documentación primaria que lo confirme.

Lo que sí está documentado es su participación en la defensa de la República durante diferentes conflictos del siglo XIX.

🎺 El Primer Ligero también tenía música

Una parte fascinante de esta historia es que el batallón no solamente marchaba con armas.

Su tradición también está ligada a la música.

La Banda de Música del Estado de Guanajuato tiene raíces en una banda de guerra del Primer Batallón Ligero que se remonta a 1827. Posteriormente, en 1845, se creó por decreto la Banda de Música del Primer Ligero.

El Archivo General del Estado señala además que en 1855 se creó formalmente una banda de música adscrita al Cuerpo de Seguridad del Estado.

La música acompañó durante décadas la vida militar, cívica y social de Guanajuato.

Y existe un testimonio particularmente llamativo.

En 1861, el periódico El Monitor describió al Primer Ligero después de una exhibición militar y destacó su uniforme, armamento, organización e instrucción, comparándolo favorablemente con cuerpos militares europeos.

🌊 De soldados a protectores de la población

Con el paso del tiempo, la función de la institución fue transformándose.

El antiguo cuerpo militar terminó convirtiéndose en antecedente directo de las actuales Fuerzas de Seguridad Pública del Estado de Guanajuato (FSPE).

Y su historia no solamente está marcada por guerras.

Durante las grandes inundaciones de León en 1926, integrantes de las fuerzas de seguridad participaron en labores de auxilio y protección de la población. La documentación histórica del Archivo General del Estado recoge esa participación como parte de la evolución de la institución hacia una función de protección civil y servicio a la sociedad.

Por eso, la historia del Primer Ligero puede contarse no solamente como una historia militar.

Es también la historia de una institución que durante casi dos siglos ha cambiado junto con Guanajuato.

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Remigio Leroy: el hombre con el que comenzó la historia de las Momias de Guanajuato

¿Quién fue Remigio Leroy?

Remigio Leroy fue un médico de origen francés que vivió en Guanajuato durante el siglo XIX. Murió en junio de 1865 y fue sepultado en el Panteón de Santa Paula, cementerio que había comenzado a funcionar pocos años antes.

No se conocen con certeza todos los detalles de su vida en Guanajuato. Incluso existen versiones que señalan que no se sabe exactamente cómo llegó a la ciudad ni cuál fue su trayectoria antes de establecerse allí.


⚰️ ¿Cómo llegó a convertirse en la primera momia de Guanajuato?

Aquí está la parte más interesante de la historia.

Durante el siglo XIX, las autoridades del cementerio establecían pagos para conservar los espacios funerarios. Cuando una familia no renovaba los derechos correspondientes, el cuerpo podía ser exhumado para liberar el nicho.

Años después de la muerte de Leroy, los trabajadores del Panteón de Santa Paula abrieron su nicho.

Esperaban encontrar únicamente los restos de un hombre fallecido años atrás.

Pero encontraron algo sorprendente:

el cuerpo se había conservado de manera natural.

El INAH señala que el cuerpo de Remigio Leroy fue el primer cuerpo recuperado durante estas exhumaciones y que este hallazgo fortuito ocurrió a finales del siglo XIX, aunque las fuentes oficiales locales registran fechas distintas para la exhumación.

El Gobierno Municipal de Guanajuato registra específicamente el hallazgo de Leroy en 1870, mientras que otras fuentes institucionales señalan 1865 o 1865/1869. Por ello, para un contenido de GuanajuatoVirtual conviene decir simplemente que fue descubierto durante las primeras exhumaciones del Panteón de Santa Paula, pocos años después de su muerte, evitando presentar una fecha única como absolutamente definitiva.


🧪 ¿Por qué se conservó el cuerpo?

Lo extraordinario es que Leroy no fue momificado mediante un proceso funerario artificial.

Su conservación ocurrió de manera natural.

Las condiciones particulares de las sepulturas de Guanajuato favorecieron la deshidratación del cuerpo y dificultaron su descomposición. Entre los factores estudiados se encuentran las características del suelo y las condiciones ambientales de las criptas y nichos del Panteón de Santa Paula.

Por eso, las llamadas Momias de Guanajuato son cuerpos momificados naturalmente, no personas sometidas a un procedimiento de embalsamamiento como ocurrió en otras culturas.


👀 El descubrimiento que cambió Guanajuato

Cuando los trabajadores encontraron el cuerpo conservado de Leroy, el descubrimiento llamó la atención.

Posteriormente aparecieron más cuerpos con características similares.

Los restos que no eran reclamados fueron colocados en espacios del propio cementerio y, con el paso del tiempo, comenzaron a despertar la curiosidad de habitantes y visitantes.

Las visitas a las llamadas “catacumbas” comenzaron de manera informal y posteriormente se convirtieron en una atracción.

A finales del siglo XIX, incluso algunas guías turísticas recomendaban a los visitantes conocer las momias de Santa Paula.

Así nació, poco a poco, uno de los fenómenos turísticos más particulares de Guanajuato.


🏛️ Del Panteón de Santa Paula al Museo de las Momias

El número de cuerpos momificados fue aumentando con las exhumaciones.

Con el tiempo se hizo necesario destinar espacios específicos para conservarlos y finalmente surgió el Museo de las Momias de Guanajuato.

El INAH señala que el repositorio dedicado a estos cuerpos fue inaugurado en 1969 y que actualmente constituye uno de los espacios museísticos más visitados de Guanajuato.

El museo conserva más de 100 cuerpos momificados, provenientes del Panteón de Santa Paula.


🕯️ Un dato importante: no todas las momias son de víctimas del cólera

Existe una creencia muy extendida de que todas las Momias de Guanajuato murieron durante la epidemia de cólera.

Esto no es correcto.

El cólera tuvo un papel importante en la historia de Guanajuato y muchas personas murieron durante las epidemias del siglo XIX, pero la colección está formada por personas de diferentes épocas, edades y circunstancias.

En el caso de Remigio Leroy, las fuentes consultadas lo identifican como un médico francés fallecido en 1865.


👻 ¿Por qué Remigio Leroy es tan importante?

Porque su descubrimiento representa el inicio de la historia de las Momias de Guanajuato como fenómeno cultural y turístico.

Leroy no fue “creado” como momia.

La naturaleza hizo el trabajo.

Su cuerpo, protegido durante años por las condiciones particulares del subsuelo y de su nicho, apareció excepcionalmente conservado cuando fue exhumado.

A partir de ese descubrimiento se encontraron muchos otros cuerpos y nació una tradición que terminaría convirtiéndose en uno de los principales atractivos turísticos de Guanajuato.

El dato de que Leroy fue el primer cuerpo momificado encontrado está respaldado por el INAH, el Gobierno Municipal y la Secretaría de Cultura.

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