El botín de la Alhóndiga
El 28 de septiembre de 1810, Guanajuato vivió uno de los episodios más violentos de los primeros meses de la guerra de Independencia de México. La Alhóndiga de Granaditas, construida originalmente para almacenar granos y prevenir desabastos, se convirtió en el refugio de las autoridades realistas, soldados y familias, además de resguardar importantes recursos económicos.
Un edificio que guardaba mucho más que maíz
Ante la llegada de las fuerzas insurgentes encabezadas por Miguel Hidalgo, el intendente Juan Antonio Riaño ordenó concentrar en el edificio a defensores, habitantes y numerosos bienes. Entre ellos se encontraban fondos de la Real Hacienda, recursos municipales, dinero de particulares, plata y otros objetos valiosos.
Un estudio académico sobre las bases económicas de la insurgencia recoge cifras atribuidas a la toma de Guanajuato que incluyen aproximadamente 160,000 pesos en moneda de plata, 32,000 pesos en onzas de oro y 309 barras de plata, además de otros fondos. Estas cantidades muestran la magnitud del botín, aunque no deben confundirse con un inventario definitivo de todo lo que se encontraba dentro de la Alhóndiga.
Cuando la victoria se convirtió en saqueo
Tras la ruptura de las defensas y la entrada de los insurgentes, la situación se desbordó. Las crónicas históricas describen asesinatos, saqueos y enfrentamientos dentro y fuera del edificio. La violencia no se limitó al combate entre soldados: también alcanzó a personas refugiadas en el recinto y a propiedades de la ciudad.
El historiador Lucas Alamán, cuya obra ofrece una interpretación crítica de aquellos acontecimientos, relató que los bienes acumulados fueron saqueados y que se produjeron disputas entre los propios participantes por el botín. Otros estudios modernos analizan estos sucesos como parte de la violencia colectiva que acompañó los primeros episodios de la Independencia.
¿Realmente hubo insurgentes que no podían correr por cargar monedas?
La imagen de hombres con los bolsillos, sombreros y ropa repletos de monedas resulta poderosa para contar esta historia. Sin embargo, no he encontrado una fuente histórica sólida que confirme específicamente que varios insurgentes murieron aplastados o asfixiados por negarse a soltar monedas de plata y oro.
Lo que sí está documentado es la existencia de un botín considerable, el saqueo y las disputas por los bienes. Por ello, el detalle de las monedas que impedían caminar debe presentarse como una anécdota no verificada, no como un hecho demostrado.
El verdadero precio de las monedas
La toma de la Alhóndiga fue una victoria importante para el movimiento insurgente, pero también dejó una profunda huella de violencia. La riqueza acumulada en el edificio alimentó el saqueo y las disputas, mientras la pérdida de vidas evidenció la dificultad de controlar a una multitud armada en medio de una insurrección.
La historia de las monedas de la discordia nos recuerda que las revoluciones no están hechas únicamente de ideales y héroes: también están atravesadas por intereses, desigualdades, venganza y decisiones humanas. En Guanajuato, aquel día, el botín fue parte de una tragedia mucho más amplia que la simple búsqueda de oro y plata.
Referencias históricas
Christopher Minster, Mexican Independence: The Siege of Guanajuato. ThoughtCo. Consultar artículo.
Bases sociales de la insurgencia en las regiones mineras y azucareras del sur de la capital novohispana (1810-1812). SciELO México. Consultar investigación.
Toma de la Alhóndiga de Granaditas. Relatos e Historias en México. Consultar artículo.
La ciudad de Guanajuato en el inicio de la Revolución de Independencia. Archivo General del Estado de Guanajuato. Consultar documento.
Hacia el Bicentenario: Carta de Miguel Hidalgo a Juan Antonio Riaño, 1810. Boletín del Archivo General de la Nación. Consultar documento.
