Antonio de Obregón y Alcocer, Conde de Valenciana

La tradición oral convirtió esa extraordinaria riqueza en un relato sobrenatural: se dice que el Conde habría hecho un pacto oscuro para conservar la riqueza de la veta y que, después, una parte de esa fortuna quedó asociada a un tesoro maldito. Una versión contemporánea cuenta incluso que una veta extraordinariamente rica habría sido sellada y que el espíritu del Conde regresaría a vigilarla.

Con esa base, te propongo contarla como leyenda, mezclando los datos históricos comprobables con la tradición sobrenatural.

⛏️ EL PACTO DEL CONDE DE LA VALENCIANA

El Pacto del Conde de la Valenciana: cuando la plata parecía no tener fin

En las montañas de Guanajuato existe una historia donde la riqueza, la ambición y el misterio se mezclan bajo tierra.

A mediados del siglo XVIII, Antonio de Obregón y Alcocer comenzó a explotar la mina de La Valenciana. Después de años difíciles, llegó la bonanza. A partir de 1768, la producción de plata creció de manera extraordinaria y convirtió a Obregón en uno de los hombres más ricos de su tiempo. En 1780, el rey Carlos III le concedió el título de Conde de Valenciana.

Pero una riqueza tan extraordinaria también alimentó rumores.

En la tradición popular comenzó a decirse que una fortuna semejante no podía haber llegado solamente por el trabajo y la suerte. Algunos aseguraban que el Conde había hecho un pacto con el Diablo, entregando algo a cambio de la riqueza interminable de su mina.

La historia cuenta que, en lo más profundo de La Valenciana, existía una veta extraordinariamente rica. Cuando fue descubierta, el Conde habría ordenado mantenerla oculta y sellada. Según esta versión, aquella riqueza no debía ser tocada mientras él viviera.

Con el tiempo, la historia se transformó en una advertencia: la plata estaba maldita.

Los mineros comenzaron a hablar de sombras entre los túneles, voces que parecían surgir de las paredes y una sensación de frío inexplicable en determinados lugares.

Y después de la muerte del Conde, nació otra parte del relato.

Se decía que, algunas noches, una figura vestida con capa y llevando una vela descendía nuevamente hacia las profundidades de la mina.

Era el Conde.

Según la leyenda, regresaba para comprobar que el tesoro continuara intacto.

La realidad histórica nos habla de un empresario extraordinariamente exitoso y de una mina cuya riqueza está perfectamente documentada.

Pero la tradición oral cuenta otra historia:

que debajo de Guanajuato todavía existe una riqueza que nadie debería intentar despertar.

Porque, según la leyenda, algunas riquezas no se encuentran…

se pagan.

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La Niña sin rostro de la Mina

Para GuanajuatoVirtual conviene hacerla más atmosférica y profunda, pero sin presentar como hechos históricos los elementos que pertenecen a la tradición oral. Las fuentes coinciden en situar la leyenda alrededor de 1908, cuando se habría encontrado en una mina de Guanajuato el cuerpo de una niña de aproximadamente diez años; también señalan que nunca se esclareció plenamente su identidad ni las circunstancias de su muerte.

Una de las versiones más difundidas dice que era hija de un importante minero canadiense y que su padre terminó llevándola a las profundidades de la mina. Después comenzaron los relatos de mineros que afirmaban verla entre los túneles, cubierta de polvo y con la mirada perdida.

Además, existen versiones posteriores mucho más elaboradas —incluidas las relacionadas con la película mexicana de 2016— que agregan elementos sobrenaturales y de posesión. Es importante no mezclarlas como si fueran parte de la leyenda original.

👻 LA NIÑA DE LA MINA

Una de las leyendas más oscuras de Guanajuato

Hay lugares donde la historia parece haberse quedado atrapada entre sus paredes.

Y en Guanajuato, quizá ningún lugar guarda tantos secretos como sus antiguas minas.

Durante siglos, hombres descendieron a las entrañas de la montaña buscando plata y oro. Allí abajo, lejos de la luz del día, aprendieron a convivir con el silencio, el polvo, la oscuridad… y con historias que pasaban de un minero a otro.

Una de esas historias habla de una pequeña niña que, según la leyenda, nunca debió estar allí.

📜 El origen del relato

La historia se sitúa alrededor de 1908.

Según las versiones más difundidas, un grupo de trabajadores se encontraba en las profundidades de una mina de Guanajuato cuando hizo un descubrimiento estremecedor: el cuerpo sin vida de una niña de aproximadamente diez años.

Lo desconcertante no fue solamente encontrar a una menor en aquel lugar.

Fue que nadie parecía saber quién era.

Nadie acudió a reclamarla.

Nadie pudo explicar con certeza cómo había llegado hasta las profundidades de una excavación destinada a buscar riqueza mineral.

Y las circunstancias de su muerte quedaron envueltas en el misterio.

Para los mineros, aquello resultaba difícil de comprender.

Una mina era un lugar peligroso incluso para un adulto acostumbrado a trabajar bajo tierra.

¿Cómo había llegado una niña hasta allí?

¿Quién la había llevado?

¿Y por qué?

Preguntas que, según la leyenda, nunca encontraron una respuesta definitiva.

⛏️ La historia que comenzó a contarse

Con el paso de los días, el hallazgo comenzó a convertirse en un rumor.

Y después, en una historia.

Algunos relatos aseguraban que la niña era hija de un importante minero canadiense que trabajaba en Guanajuato.

Según esa versión, la pequeña padecía problemas que afectaban su comportamiento y tenía una fascinación por aquello que los adultos consideraban extraño o sobrenatural.

La historia cuenta que frecuentaba las minas y que, finalmente, su propio padre la habría llevado a uno de los lugares más profundos de la excavación.

Pero esta parte pertenece a una de las versiones de la leyenda, no a un hecho histórico comprobado.

Y precisamente ahí comienza la parte más inquietante.

Porque después de encontrar el cuerpo…

comenzaron las apariciones.

👧 La niña que caminaba en la oscuridad

Los mineros empezaron a contar que, mientras trabajaban en los túneles, podían distinguir a lo lejos una pequeña figura.

Al principio pensaban que era otro trabajador.

Quizá alguien que llevaba una lámpara.

Quizá un compañero que se había perdido.

Pero cuando aquella figura se acercaba…

descubrían que era una niña.

Pequeña.

Delgada.

Vestida de una manera extraña.

Y cubierta de polvo.

Algunos relatos describen su mirada como perdida, como si estuviera buscando algo que jamás encontraba.

Lo aterrador era que la niña aparecía en lugares donde ningún menor debería encontrarse.

En túneles profundos.

En galerías abandonadas.

En rincones donde la luz de las lámparas apenas alcanzaba.

Y cuando alguno de los trabajadores intentaba acercarse…

la figura desaparecía.

🕯️ El silencio de la mina

Hay algo particularmente inquietante en esta historia.

No es solamente la aparición de un fantasma.

Es el lugar donde supuestamente aparece.

Una mina no es como una casa abandonada.

En sus túneles, el sonido puede viajar de formas extrañas.

Una gota de agua puede parecer un paso.

Una roca que cae puede sonar como un golpe lejano.

El viento puede convertirse en un susurro.

Y la oscuridad puede hacer que una sombra parezca una persona.

Por eso, algunos podrían explicar estas historias como consecuencia del ambiente extremo en el que trabajaban los mineros.

Pero para quienes creen en la leyenda…

hay cosas que no tienen explicación.

👻 ¿Por qué sigue apareciendo?

La tradición cuenta que el espíritu de la niña no encontró descanso.

Algunos dicen que continúa recorriendo las galerías.

Otros cuentan que puede escucharse una presencia antes de verla.

Y existe una versión particularmente inquietante: que aquellos que se encuentran con ella quedan profundamente perturbados.

La imagen que más se ha repetido con el paso del tiempo es la de una pequeña cubierta de polvo, caminando lentamente por los túneles, como si todavía buscara el camino de regreso.

Quizá nunca estuvo buscando salir.

Quizá estaba buscando a alguien.

O quizá, según la leyenda…

simplemente sigue esperando que alguien descubra quién era.

🌑 El verdadero misterio

Lo más interesante de esta historia no es saber si la niña realmente aparece.

El verdadero misterio está en que el origen de la historia permanece lleno de preguntas.

¿Quién era aquella niña?

¿Por qué terminó en una mina?

¿Quién la dejó allí?

¿Fue realmente hija de un minero?

¿O la historia nació a partir de un suceso que con el tiempo se transformó en leyenda?

No existe una respuesta histórica definitiva que permita resolver todas esas preguntas.

Y quizá por eso la historia sobrevivió.

Porque las leyendas necesitan precisamente eso:

un misterio que nadie pueda cerrar.

🕯️ La leyenda permanece

Hoy, las minas de Guanajuato son parte fundamental de la historia y del paisaje cultural de la ciudad.

Representan siglos de trabajo minero y la riqueza que transformó a Guanajuato.

Pero debajo de sus calles y montañas permanece también otra memoria:

la de aquellos hombres que descendían diariamente a la oscuridad.

Hombres que, según la tradición, aprendieron a distinguir entre el sonido de una roca…

el eco de un compañero…

y unos pequeños pasos que no deberían estar allí.

Porque cuentan que, cuando la lámpara comienza a perder fuerza y el túnel queda en silencio…

puede aparecer una pequeña figura al final de la galería.

Una niña.

Cubierta de polvo.

Mirando fijamente hacia ti.

Y cuando intentas acercarte…

ya no está.

Quizá solo fue una sombra.

Quizá fue el reflejo de una lámpara.

O quizá…

la Niña de la Mina todavía camina por las profundidades de Guanajuato.

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La Casa de las Brujas

Según la versión más difundida, un empresario de origen neerlandés mandó construir la casona a finales del siglo XIX. Cuando fue encarcelado por un homicidio, su pequeña hija, Susan, quedó bajo el cuidado de sus dos tías.

La leyenda cuenta que las mujeres maltrataban a la niña y finalmente la encerraron en un sótano, donde murió después de pasar días sin alimento. Su cuerpo habría sido encontrado años más tarde.

Desde entonces comenzó el misterio. Se dice que, durante las noches de luna llena, una joven aparece en una de las ventanas y atrae a los caminantes hacia el interior. Allí, según el relato, los esperan dos ancianas de aspecto siniestro. Quienes aceptan la invitación supuestamente nunca vuelven a salir.

También existen relatos de trabajadores y habitantes que aseguran haber escuchado ruidos, lamentos o haber visto una figura femenina en los pasillos y ventanas. Estos son testimonios y elementos de la tradición oral, no hechos sobrenaturales comprobados.

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El reto del Panteón

La leyenda se sitúa a principios del siglo XX, cuando en Guanajuato funcionaba la antigua Escuela de Medicina. El escenario es el Panteón de Santa Paula, actualmente asociado al Museo de las Momias.

Panteón de Santa Paula

La historia comienza con un grupo de jóvenes estudiantes que acostumbraban desafiarse entre ellos para demostrar quién era el más valiente.

El líder del grupo era Luis, un joven ingenioso, presumido y aficionado a proponer retos que pusieran a prueba a sus compañeros. Una noche propuso una apuesta particularmente atrevida: uno de ellos debía entrar al panteón a medianoche, atravesarlo hasta llegar a la zona donde se encontraban las momias y dejar una señal que pudiera ser comprobada al día siguiente.

Luis inicialmente intentó que el reto lo realizara Jerónimo, considerado el más fuerte del grupo. Sin embargo, sus compañeros decidieron que no era justo elegirlo directamente y optaron por echarlo a la suerte.

La moneda señaló a Luis.

Era 2 de noviembre, Día de Muertos, lo que hacía que el desafío fuera todavía más inquietante. Luis tuvo que entrar al cementerio vestido con la indumentaria de los estudiantes de aquella época, incluyendo una larga capa.

Su misión era llegar hasta la zona más alejada del panteón y clavar una estaca en el suelo como prueba de que había cumplido.

Luis consiguió llegar hasta las últimas tumbas, cerca del hipogeo donde se encontraban las momias. Temblando de miedo, colocó la estaca y comenzó a golpearla con una piedra hasta dejarla firmemente clavada.

Entonces ocurrió lo inexplicable.

Cuando intentó regresar, sintió que algo lo sujetaba por detrás.

Luis no podía avanzar.

Sus compañeros esperaron durante horas en la entrada, pero el joven nunca regresó. Aterrorizados, decidieron marcharse sin entrar a buscarlo.

A la mañana siguiente, el encargado del panteón encontró a Luis muerto.

La explicación era mucho más sencilla —y al mismo tiempo macabra—: una parte de su larga capa había quedado atrapada bajo la estaca que él mismo había clavado. El joven, paralizado por el miedo, creyó que una fuerza sobrenatural lo retenía.

Una versión de la tradición señala que su cuerpo fue posteriormente momificado y pasó a formar parte de las conocidas Momias de Guanajuato, razón por la cual algunos relatos identifican entre ellas al joven que murió durante aquel reto. Sin embargo, este detalle pertenece a la tradición legendaria y no debe presentarse como una identificación histórica comprobada.

🕯️ Lo más interesante de la leyenda

A diferencia de otras historias de Guanajuato, el verdadero terror del relato no necesita un fantasma.

Luis creyó que una fuerza desconocida lo estaba atrapando… cuando en realidad había sido víctima de su propio reto.

Y justamente por eso funciona tan bien para un video de terror: el miedo nace de la oscuridad, del panteón y de la imaginación del joven.


🎬 La leyenda en una frase

Un estudiante entró de madrugada al Panteón de Santa Paula para demostrar su valentía, clavó una estaca junto a las tumbas y murió al creer que una fuerza sobrenatural lo había atrapado… sin darse cuenta de que era su propia capa la que lo retenía.

La historia está recogida en diversas publicaciones sobre las leyendas de Guanajuato y aparece también documentada en materiales culturales y turísticos de la ciudad.

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El Callejón dse la Buena Muerte

La leyenda cuenta que hace muchos años una anciana y su pequeño nieto vivían en extrema pobreza en un pequeño cuarto de Guanajuato. Sobrevivían gracias a las limosnas y eran prácticamente la única familia que tenían el uno al otro.

La mujer vivía preocupada por lo que ocurriría con el niño cuando ella muriera. Sin embargo, un día fue el pequeño quien enfermó gravemente.

Desesperada, la abuela rezó para que la muerte no se llevara a su nieto. Según la leyenda, sus súplicas fueron escuchadas por la propia Muerte, quien le ofreció un trato: dejaría vivir al niño, pero a cambio la anciana perdería la vista.

La mujer aceptó sin dudarlo.

El niño sobrevivió y desde entonces se convirtió en los ojos de su abuela. Juntos recorrían las calles pidiendo limosna, y quienes los veían se conmovían ante aquella escena.

Pero el tiempo pasó y la anciana enfermó.

Mientras dormían, la Muerte volvió a aparecerse en sus sueños. Le anunció que había llegado por ella. La abuela suplicó que le concediera más tiempo para cuidar al pequeño.

La Muerte hizo entonces una segunda propuesta: podía dejarla vivir, pero a cambio de los ojos del niño.

La anciana se negó.

No permitiría que su nieto sufriera como ella había sufrido.

Entonces llegó la última propuesta: llevarse a los dos juntos, para que jamás volvieran a separarse.

La mujer aceptó, pero pidió que la Muerte se los llevara mientras el niño dormía, para que no sintiera miedo.

Esa misma noche, según la leyenda, las campanas sonaron de una manera extraña y estremecedora.

Al amanecer, los vecinos encontraron a la anciana y al niño muertos.

Con el tiempo comenzaron a circular historias de que una sombra misteriosa recorría el callejón durante las noches. Algunos decían que era la Muerte; otros, que era el espíritu de la anciana.

La tradición cuenta que el humilde cuarto fue finalmente derribado y que en su lugar se levantó una pequeña capilla dedicada al Señor del Buen Viaje, vinculada con el recuerdo de aquella tragedia.

Incluso existe una versión periodística que recoge testimonios según los cuales algunas personas aseguraban haber visto a una anciana y a un niño pidiendo limosna para después desaparecer entre las sombras.

Importante: se trata de una leyenda transmitida por tradición oral; los elementos sobrenaturales no deben presentarse como hechos históricos comprobados.

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Los Karkamanes de Guanajuato

La historia está vinculada con la actual Plazuela de los Carcamanes, antiguamente relacionada con la Plazuela de San José, en Guanajuato capital. Una fuente especialmente importante es el folleto oficial “Mitos, leyendas y cuentos urbanos” de la Secretaría de Turismo de Guanajuato, que recoge una versión de la historia basada en una adaptación de Juan José Prado.

Según esta versión, hacia el final de la época colonial llegaron a Guanajuato dos comerciantes extranjeros, asociados al apellido Karkamann. Con el tiempo, el apellido habría derivado en el sobrenombre de “Los Carcamanes”. Vivían en una casa de tres pisos en la rinconada de la entonces Plazuela de San José.

La tragedia ocurrió en la mañana del 2 de junio de 1803. Un vecino que se dirigía a misa observó un pequeño hilo de sangre que salía de la casa. Al acercarse descubrió la puerta abierta y, al entrar con otros vecinos, encontraron a los dos hermanos muertos, brutalmente apuñalados.

Pero el misterio no terminó ahí.

Ese mismo día también fue encontrado el cadáver de una joven que mantenía una relación amorosa con Arturo, uno de los hermanos. La historia cuenta que Nicolás, el otro hermano, también había iniciado una relación con ella a escondidas. Cuando Arturo descubrió la traición, se desencadenó una terrible venganza.

Arturo habría asesinado primero a Nicolás y después a la joven. Finalmente, consumido por el remordimiento y la desesperación, regresó a la casa y se quitó la vida con el mismo puñal.

👻 ¿Y los fantasmas?

Aquí comienza la parte propiamente legendaria. Se cuenta que las almas de los dos hermanos y la mujer quedaron condenadas a vagar por el lugar. Algunas versiones aseguran que durante la noche se escuchan lamentos y que las tres apariciones recorren los alrededores de la antigua casa y la plazuela.

Hay además variantes sobre el origen de los Carcamanes. Algunas fuentes los presentan como alemanes debido al apellido Karkaman/Karkamann, mientras que una versión recopilada por la Universidad de Guanajuato menciona un posible origen francés y señala incluso que el sobrenombre podría estar relacionado con un juego llamado “Carcaman”. Esto confirma que estamos ante una tradición oral con diferentes versiones.

@guanajuatovirtual Los hermanos carcaman: leyenda urbana. https://guanajuatovirtual.com/los-karkamanes-de-guanajuato/ #leyendasGto #turismooscuro #historiasmex #callecitasembrujadas #puebloMágico ♬ sonido original - guanajuatovirtual

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Marcelino Mangas de la Rabia

¿Quién fue el Padre Mangas?

Su nombre era Marcelino Mangas de la Rabia. Fue sacerdote, maestro y rector del antiguo Colegio de la Purísima Concepción, institución que antecedió a la actual Universidad de Guanajuato.

La propia Universidad de Guanajuato lo reconoce como una figura fundamental de su historia. Fue rector, profesor y benefactor, y su trabajo estuvo estrechamente ligado a la continuidad de la enseñanza en Guanajuato.

Durante los años de la Independencia enfrentó momentos especialmente difíciles. Cuando las instalaciones del colegio fueron destinadas a otros usos, la tradición cuenta que Mangas continuó impartiendo clases en espacios del propio edificio, incluso en condiciones precarias, porque se negaba a abandonar su labor educativa.

La documentación histórica de la Universidad señala que murió el 26 de septiembre de 1856, a los 84 años, y que fue sepultado en la antigua capilla del Colegio.

La Universidad también conserva un retrato suyo y mantiene viva su memoria como uno de sus grandes precursores.

👻 ¿De dónde surge la leyenda?

Aquí comienza la parte misteriosa.

Durante muchos años, particularmente entre los estudiantes del antiguo internado del Colegio del Estado, los alumnos veteranos acostumbraban asustar a los estudiantes nuevos —los llamados “chinches”— diciéndoles que por los oscuros corredores del edificio aparecía el ánima del Padre Mangas.

Uno de los lugares que más alimentaba el relato era una antigua capilla del colegio, que posteriormente tuvo diferentes usos y que actualmente forma parte de las instalaciones universitarias. Allí existía además un óleo con el retrato del sacerdote, lo que hacía todavía más inquietante la historia para los estudiantes.

Con el paso de los años comenzaron a circular historias de estudiantes, trabajadores y conserjes que aseguraban haber visto una sombra o figura vestida como sacerdote recorriendo los pasillos.

La recopilación de leyendas de la Universidad de Guanajuato incluso cuenta que algunas personas afirmaban haber visto al Padre Mangas ayudando a los necesitados y recorriendo los salones de la institución después de su muerte.


🕯️ Lo curioso de esta leyenda

A diferencia de otras historias de Guanajuato, el personaje detrás del fantasma sí existió y está ampliamente documentado.

Y quizá por eso la leyenda resulta todavía más atractiva.

El Padre Mangas murió en 1856, pero su recuerdo permaneció tan ligado al edificio que generaciones de estudiantes continuaron contando que su espíritu seguía recorriendo los corredores.

La propia Universidad lo considera un personaje fundamental de su historia y ha reconocido oficialmente su legado educativo.

Por eso, más que un fantasma aterrador, algunas versiones modernas lo presentan como un “espíritu protector” de la Universidad, alguien que habría permanecido allí para cuidar el lugar al que dedicó buena parte de su vida.

 

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El Cantador (Leyenda)

¿Quién fue El Cantador?

Según la tradición, José Carpio, conocido como El Cantador, era un joven humilde del barrio de Tepetapa, en Guanajuato, que tenía un extraordinario talento para cantar y tocar la guitarra.

Cuando cantaba, los vecinos se reunían a su alrededor para escucharlo. Sus canciones, muchas de ellas de inspiración propia, le dieron fama entre los habitantes de la ciudad.

La tradición cuenta que su padre era minero. Un día, un derrumbe en la mina terminó con la vida de su padre, dejando a José en una situación difícil.

Tiempo después, José y sus compañeros encontraron un filón de mineral de gran riqueza, lo que cambió su situación económica. Con el tiempo estableció un negocio relacionado con la compra y beneficio de minerales.

Pero la música nunca desapareció de su vida.

José volvió a tomar su guitarra y comenzó a recorrer los callejones de Guanajuato ofreciendo sus canciones y serenatas.

❤️ La mujer que inspiró sus canciones

Una parte especialmente romántica de la leyenda cuenta que José estaba enamorado de una joven morena, alegre y muy querida en el barrio.

José acostumbraba llevarle serenatas y cantar para ella.

Su fama como El Cantador creció tanto que el lugar donde acostumbraba reunirse y cantar comenzó a ser asociado con su nombre.

El sitio originalmente tuvo otros nombres, entre ellos Jardín de las Flores, pero la tradición terminó imponiendo el nombre de Jardín del Cantador.

Actualmente el lugar es conocido oficialmente como Jardín Porfirio Díaz, aunque popularmente continúa siendo llamado Jardín del Cantador. La Secretaría de Turismo de Guanajuato lo identifica expresamente como un jardín cuyo nombre popular deriva de la leyenda de José Carpio.

Jardín del Cantador

👻 La parte misteriosa de la leyenda

Existe además una versión mucho más sobrenatural.

Una recopilación de leyendas de la Universidad de Guanajuato señala que por las noches se escucharían melodías provenientes del jardín, interpretadas por una misteriosa voz masculina, aunque nadie logra encontrar al supuesto cantor.

Esta parte es especialmente buena para un vídeo de GuanajuatoVirtual porque convierte al jardín en algo más que un lugar histórico:

un sitio donde, según la tradición, la música de José Carpio podría seguir escuchándose después de la medianoche.

Es importante presentarlo como leyenda y tradición oral, no como un hecho comprobado.

📚 ¿Historia o leyenda?

Aquí hay algo interesante para tu contenido.

Las versiones no son idénticas. Algunas fuentes se concentran en José Carpio como músico popular que posteriormente hizo fortuna, mientras que otras ponen mayor énfasis en su historia amorosa o en las supuestas melodías que todavía se escuchan por las noches.

La Secretaría de Turismo de Guanajuato incluye El Cantador dentro de su recopilación oficial de Mitos, leyendas y cuentos urbanos, y la Universidad de Guanajuato lo incorporó a su proyecto Como me lo contaron se los cuento.

Por eso, para GuanajuatoVirtual recomiendo contarla como:

“Una antigua leyenda guanajuatense que, según la tradición oral, recuerda a José Carpio, un músico cuyo canto quedó ligado para siempre a este jardín.”

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Bajada del Tecolote (Leyenda)

La Bajada o Cuesta del Tecolote es uno de los caminos históricos más antiguos de Guanajuato. Durante siglos funcionó como acceso a la ciudad desde el sureste y fue utilizado por arrieros y recuas de mulas que transportaban mercancías y minerales.

Su importancia histórica aumentó durante la Independencia de México: el 28 de septiembre de 1810, las tropas insurgentes encabezadas por Miguel Hidalgo descendieron por esta vía para entrar en Guanajuato y comenzar el ataque a la Alhóndiga de Granaditas. El propio Gobierno Municipal de Guanajuato documenta este hecho.

Pero el camino también quedó envuelto en relatos sobrenaturales.

👻 El coche que bajaba envuelto en llamas

Una de las historias recopiladas en Como me lo contaron se los cuento. Leyendas de Guanajuato habla de un misterioso coche de don Melchor Campuzano, que recorría la zona envuelto en llamas y tirado por dos seres con apariencia de caballos, descritos en el relato como demonios.

La imagen es particularmente poderosa para una historia de terror: un antiguo camino empedrado, la oscuridad de la noche, el sonido de los cascos y, de pronto, un carruaje incendiado descendiendo por la cuesta.

La misma recopilación recuerda que por este camino pasaron durante siglos las recuas que transportaban mercancías, plata y oro, y que los arrieros recorrían la cuesta durante la noche.

🌙 Voces y apariciones

La tradición sobrenatural de la zona continúa en relatos contemporáneos. En 2022, el portal PortalGuanajuato publicó un relato titulado “Voces muertas”, situado precisamente en una antigua casa de la Bajada del Tecolote. En él, un habitante asegura escuchar una voz que repetidamente lo llama por su nombre aunque no encuentra a nadie.

Este último relato debe presentarse como testimonio o relato contemporáneo, no como un hecho histórico comprobado.

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Remigio Leroy: el hombre con el que comenzó la historia de las Momias de Guanajuato

¿Quién fue Remigio Leroy?

Remigio Leroy fue un médico de origen francés que vivió en Guanajuato durante el siglo XIX. Murió en junio de 1865 y fue sepultado en el Panteón de Santa Paula, cementerio que había comenzado a funcionar pocos años antes.

No se conocen con certeza todos los detalles de su vida en Guanajuato. Incluso existen versiones que señalan que no se sabe exactamente cómo llegó a la ciudad ni cuál fue su trayectoria antes de establecerse allí.


⚰️ ¿Cómo llegó a convertirse en la primera momia de Guanajuato?

Aquí está la parte más interesante de la historia.

Durante el siglo XIX, las autoridades del cementerio establecían pagos para conservar los espacios funerarios. Cuando una familia no renovaba los derechos correspondientes, el cuerpo podía ser exhumado para liberar el nicho.

Años después de la muerte de Leroy, los trabajadores del Panteón de Santa Paula abrieron su nicho.

Esperaban encontrar únicamente los restos de un hombre fallecido años atrás.

Pero encontraron algo sorprendente:

el cuerpo se había conservado de manera natural.

El INAH señala que el cuerpo de Remigio Leroy fue el primer cuerpo recuperado durante estas exhumaciones y que este hallazgo fortuito ocurrió a finales del siglo XIX, aunque las fuentes oficiales locales registran fechas distintas para la exhumación.

El Gobierno Municipal de Guanajuato registra específicamente el hallazgo de Leroy en 1870, mientras que otras fuentes institucionales señalan 1865 o 1865/1869. Por ello, para un contenido de GuanajuatoVirtual conviene decir simplemente que fue descubierto durante las primeras exhumaciones del Panteón de Santa Paula, pocos años después de su muerte, evitando presentar una fecha única como absolutamente definitiva.


🧪 ¿Por qué se conservó el cuerpo?

Lo extraordinario es que Leroy no fue momificado mediante un proceso funerario artificial.

Su conservación ocurrió de manera natural.

Las condiciones particulares de las sepulturas de Guanajuato favorecieron la deshidratación del cuerpo y dificultaron su descomposición. Entre los factores estudiados se encuentran las características del suelo y las condiciones ambientales de las criptas y nichos del Panteón de Santa Paula.

Por eso, las llamadas Momias de Guanajuato son cuerpos momificados naturalmente, no personas sometidas a un procedimiento de embalsamamiento como ocurrió en otras culturas.


👀 El descubrimiento que cambió Guanajuato

Cuando los trabajadores encontraron el cuerpo conservado de Leroy, el descubrimiento llamó la atención.

Posteriormente aparecieron más cuerpos con características similares.

Los restos que no eran reclamados fueron colocados en espacios del propio cementerio y, con el paso del tiempo, comenzaron a despertar la curiosidad de habitantes y visitantes.

Las visitas a las llamadas “catacumbas” comenzaron de manera informal y posteriormente se convirtieron en una atracción.

A finales del siglo XIX, incluso algunas guías turísticas recomendaban a los visitantes conocer las momias de Santa Paula.

Así nació, poco a poco, uno de los fenómenos turísticos más particulares de Guanajuato.


🏛️ Del Panteón de Santa Paula al Museo de las Momias

El número de cuerpos momificados fue aumentando con las exhumaciones.

Con el tiempo se hizo necesario destinar espacios específicos para conservarlos y finalmente surgió el Museo de las Momias de Guanajuato.

El INAH señala que el repositorio dedicado a estos cuerpos fue inaugurado en 1969 y que actualmente constituye uno de los espacios museísticos más visitados de Guanajuato.

El museo conserva más de 100 cuerpos momificados, provenientes del Panteón de Santa Paula.


🕯️ Un dato importante: no todas las momias son de víctimas del cólera

Existe una creencia muy extendida de que todas las Momias de Guanajuato murieron durante la epidemia de cólera.

Esto no es correcto.

El cólera tuvo un papel importante en la historia de Guanajuato y muchas personas murieron durante las epidemias del siglo XIX, pero la colección está formada por personas de diferentes épocas, edades y circunstancias.

En el caso de Remigio Leroy, las fuentes consultadas lo identifican como un médico francés fallecido en 1865.


👻 ¿Por qué Remigio Leroy es tan importante?

Porque su descubrimiento representa el inicio de la historia de las Momias de Guanajuato como fenómeno cultural y turístico.

Leroy no fue “creado” como momia.

La naturaleza hizo el trabajo.

Su cuerpo, protegido durante años por las condiciones particulares del subsuelo y de su nicho, apareció excepcionalmente conservado cuando fue exhumado.

A partir de ese descubrimiento se encontraron muchos otros cuerpos y nació una tradición que terminaría convirtiéndose en uno de los principales atractivos turísticos de Guanajuato.

El dato de que Leroy fue el primer cuerpo momificado encontrado está respaldado por el INAH, el Gobierno Municipal y la Secretaría de Cultura.

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