La historia está vinculada con la actual Plazuela de los Carcamanes, antiguamente relacionada con la Plazuela de San José, en Guanajuato capital. Una fuente especialmente importante es el folleto oficial “Mitos, leyendas y cuentos urbanos” de la Secretaría de Turismo de Guanajuato, que recoge una versión de la historia basada en una adaptación de Juan José Prado.
Según esta versión, hacia el final de la época colonial llegaron a Guanajuato dos comerciantes extranjeros, asociados al apellido Karkamann. Con el tiempo, el apellido habría derivado en el sobrenombre de “Los Carcamanes”. Vivían en una casa de tres pisos en la rinconada de la entonces Plazuela de San José.
La tragedia ocurrió en la mañana del 2 de junio de 1803. Un vecino que se dirigía a misa observó un pequeño hilo de sangre que salía de la casa. Al acercarse descubrió la puerta abierta y, al entrar con otros vecinos, encontraron a los dos hermanos muertos, brutalmente apuñalados.
Pero el misterio no terminó ahí.
Ese mismo día también fue encontrado el cadáver de una joven que mantenía una relación amorosa con Arturo, uno de los hermanos. La historia cuenta que Nicolás, el otro hermano, también había iniciado una relación con ella a escondidas. Cuando Arturo descubrió la traición, se desencadenó una terrible venganza.
Arturo habría asesinado primero a Nicolás y después a la joven. Finalmente, consumido por el remordimiento y la desesperación, regresó a la casa y se quitó la vida con el mismo puñal.
👻 ¿Y los fantasmas?
Aquí comienza la parte propiamente legendaria. Se cuenta que las almas de los dos hermanos y la mujer quedaron condenadas a vagar por el lugar. Algunas versiones aseguran que durante la noche se escuchan lamentos y que las tres apariciones recorren los alrededores de la antigua casa y la plazuela.
Hay además variantes sobre el origen de los Carcamanes. Algunas fuentes los presentan como alemanes debido al apellido Karkaman/Karkamann, mientras que una versión recopilada por la Universidad de Guanajuato menciona un posible origen francés y señala incluso que el sobrenombre podría estar relacionado con un juego llamado “Carcaman”. Esto confirma que estamos ante una tradición oral con diferentes versiones.
