Según la versión más difundida, un empresario de origen neerlandés mandó construir la casona a finales del siglo XIX. Cuando fue encarcelado por un homicidio, su pequeña hija, Susan, quedó bajo el cuidado de sus dos tías.
La leyenda cuenta que las mujeres maltrataban a la niña y finalmente la encerraron en un sótano, donde murió después de pasar días sin alimento. Su cuerpo habría sido encontrado años más tarde.
Desde entonces comenzó el misterio. Se dice que, durante las noches de luna llena, una joven aparece en una de las ventanas y atrae a los caminantes hacia el interior. Allí, según el relato, los esperan dos ancianas de aspecto siniestro. Quienes aceptan la invitación supuestamente nunca vuelven a salir.
También existen relatos de trabajadores y habitantes que aseguran haber escuchado ruidos, lamentos o haber visto una figura femenina en los pasillos y ventanas. Estos son testimonios y elementos de la tradición oral, no hechos sobrenaturales comprobados.
