En las partes altas de Guanajuato Capital, aproximadamente a kilómetro y medio en línea recta del centro, se encuentra el histórico Barrio de Mellado, uno de los antiguos asentamientos mineros vinculados con la Veta Madre. Su desarrollo estuvo estrechamente relacionado con las minas de Mellado y Rayas y con las comunidades de trabajadores que crecieron alrededor de ellas.
Mellado, un antiguo pueblo de mineros
La historia del lugar se remonta a los primeros tiempos de la minería guanajuatense. El Archivo General del Estado señala que el tiro de la Mina de Mellado comenzó a excavarse en 1558. Durante los siglos XVII y XVIII, Mellado vivió etapas de gran actividad gracias a la extracción de oro y plata.
La minería no solamente transformó el paisaje. También determinó buena parte de la vida religiosa de sus habitantes.
Trabajar bajo tierra significaba convivir diariamente con derrumbes, inundaciones, accidentes y enfermedades. Una investigación histórica del Archivo General del Estado destaca precisamente la profunda religiosidad de las comunidades mineras de Guanajuato y su especial devoción hacia imágenes religiosas relacionadas con el sufrimiento, entre ellas el Señor de los Trabajos.
Y es precisamente aquí donde comienza nuestra historia.
El Señor de los Trabajos
Entre las antiguas calles de Mellado existió una pequeña iglesia, de la cual sobrevivieron durante años ruinas y parte de su campanario.
El Archivo General del Estado de Guanajuato documentó que en este lugar se encontró una extraordinaria imagen de Cristo, obra de artistas desconocidos. La población comenzó a llamarla Cristo de los Trabajadores o Señor de los Trabajos.
Pero alrededor de aquella imagen comenzó a transmitirse una historia sorprendente.
Una investigación publicada en 2017 por Jazmín del Carmen Linares Sarabia y Gabriel Medrano de Luna, en Jóvenes en la Ciencia de la Universidad de Guanajuato, estudió específicamente la cultura oral y el patrimonio intangible relacionado con el Señor de los Trabajos.
Los investigadores realizaron trabajo de campo y entrevistas, especialmente con Antonio Rocha, entonces sacristán del Templo de Mellado.
Y fue dentro de esa tradición oral donde apareció una afirmación extraordinaria.
¿Un Cristo hecho con un cuerpo humano?
Según el relato recogido por los investigadores, el Cristo de Mellado es una imagen flagelada que habría llegado desde España aproximadamente tres siglos atrás.
La tradición afirma además que sería un Cristo articulado.
Pero lo verdaderamente sorprendente viene después.
De acuerdo con el testimonio recogido en aquella investigación, se decía que la imagen estaba confeccionada utilizando el cuerpo de un indígena y que, al observar el torso, podían apreciarse elementos interpretados por los habitantes como pulmones humanos.
Otra recopilación sobre el patrimonio del Barrio de Mellado conserva una variante similar: describe al Señor de Mellado como un Cristo flagelado y recoge la tradición de que habría sido elaborado con restos humanos, mencionando cabello y uñas.
De ahí surge la expresión popular:
“El Cristo de carne y hueso de Mellado.”
Sin embargo, aquí es fundamental hacer una distinción.
Lo que sabemos y lo que cuenta la tradición
No encontré un estudio médico, antropológico, radiológico o de conservación que demuestre científicamente que la escultura contenga un cadáver humano completo o que haya sido elaborada utilizando el cuerpo de una persona.
La investigación de la Universidad de Guanajuato presenta esta información dentro de un trabajo dedicado precisamente a la cultura oral, religiosidad popular y patrimonio intangible. Es decir, documenta que la historia existe y es contada por la comunidad; eso no equivale a demostrar anatómicamente la composición de la imagen.
Por eso, para GuanajuatoVirtual, resulta mucho más interesante presentarla precisamente como lo que es:
un extraordinario misterio nacido de la tradición de un antiguo barrio minero.
¿Por qué un Cristo flagelado?
La apariencia de la imagen también tiene una fuerte relación simbólica con Mellado.
El Cristo aparece flagelado, mostrando sufrimiento físico.
Según la tradición recogida en el barrio, esa representación terminó identificándose con los propios trabajadores de las minas: hombres sometidos diariamente a un trabajo físico extremadamente duro bajo tierra.
El nombre Señor de los Trabajos adquirió entonces un doble significado.
Por un lado, los sufrimientos de Cristo.
Por otro, los trabajos y dificultades de quienes acudían a pedir su protección.
Con el paso del tiempo, la devoción se amplió.
La investigación de la Universidad de Guanajuato registró que las personas acudían al Señor de los Trabajos para pedir ayuda para conseguir empleo, obtener un ascenso, aprobar un examen o terminar exitosamente sus estudios. Como agradecimiento, algunos devotos dejaban contratos laborales, copias de exámenes o documentos relacionados con aquello que habían conseguido.
De esta manera, una antigua devoción minera terminó adaptándose a las preocupaciones de generaciones posteriores.
El Mellado religioso
La zona conserva además otro importante monumento: el Templo de Nuestra Señora de la Merced.
En 1752, Fray Ignacio de la Iglesia solicitó autorización para establecer a los mercedarios en Mellado. Los propietarios de la mina ofrecieron un templo ya construido y una casa para alojarlos. Los religiosos tomaron posesión formal del conjunto el 6 de septiembre de 1756 y posteriormente ampliaron el templo y desarrollaron el hospicio mercedario.
El inmueble está catalogado como patrimonio arquitectónico; su planta es de cruz latina, posee una cúpula octagonal y una elaborada portada de tres cuerpos.
Todo ello ayuda a comprender que Mellado no fue simplemente un conjunto de minas.
Fue una comunidad.
Una sociedad de trabajadores, familias y religiosos que desarrolló sus propias tradiciones.
Y entre ellas sobrevivió la historia de aquel Cristo.
Entre la fe, la historia y el misterio
Quizá nunca sepamos con absoluta certeza cómo fue construida originalmente la imagen.
Puede que futuros estudios de conservación permitan identificar con precisión sus materiales.
Pero la importancia cultural del Señor de los Trabajos no depende de demostrar la leyenda.
Su importancia está también en que generaciones de habitantes de Mellado la han conservado y transmitido.
Para unos representa protección.
Para otros, la memoria de los antiguos mineros.
Y para quienes escuchan por primera vez la historia, queda una pregunta inevitable:
¿Qué hay realmente debajo de la superficie del llamado Cristo de carne y hueso de Mellado?
Esa incógnita forma parte de uno de los rincones menos conocidos de Guanajuato.
La fuente más valiosa para el aspecto legendario es el estudio de Linares Sarabia y Medrano de Luna (Universidad de Guanajuato, 2017), porque no se limita a repetir una nota de internet: realizó trabajo de campo y entrevistas para documentar la tradición oral de Mellado. Para el contexto arquitectónico e histórico del barrio y del templo, las fichas de la Secretaría de Cultura y del IMPLAN proporcionan respaldo institucional.
Investigación de la Universidad de Guanajuato: “El Señor de los Trabajos”
Secretaría de Cultura: Templo de Nuestra Señora de la Merced de Mellado
Archivo General del Estado: Mineral de Mellado y Cristo de los Trabajos
