El Usurero del Baratillo

Una leyenda de avaricia y monedas de oro en Guanajuato

Cuenta la tradición que, a principios del siglo XX, vivía frente a la Plaza del Baratillo, en Guanajuato capital, un hombre conocido por los habitantes como el Usurero del Baratillo. Era un prestamista que cobraba intereses muy elevados y exigía que sus préstamos fueran devueltos en oro.

Su verdadera riqueza llegó a convertirse en una obsesión. Pasaba gran parte del día encerrado en su casa contando y recontando sus monedas, disfrutando del sonido que producían al caer unas sobre otras. Se decía que tenía escondido un enorme tesoro en diferentes lugares de su vivienda.

La leyenda cuenta que un día un hombre logró convencerlo de prestarle una importante cantidad de dinero y después huyó sin pagar. A partir de entonces, el usurero perdió todavía más la razón y quedó completamente obsesionado con su fortuna.

Después de su muerte comenzó la parte sobrenatural de la historia. Los vecinos aseguraban escuchar durante la noche pasos en las escaleras y el misterioso tintineo de monedas dentro de aquella antigua casa.

Se decía que el tesoro nunca fue encontrado y que el espíritu del avaro continuaba regresando para contar sus monedas y vigilar la fortuna que había escondido.

Hoy, la historia del Usurero del Baratillo forma parte de las leyendas que envuelven a la Plaza del Baratillo, uno de los rincones más tradicionales y llenos de historias del Centro Histórico de Guanajuato.

Quizá por eso, cuando la noche cae sobre el Baratillo y el ruido de la ciudad comienza a desaparecer, algunos prefieren no quedarse demasiado tiempo… por si entre el silencio todavía se escucha el lejano tintineo de unas monedas.