El Callejón del Beso es uno de los sitios más emblemáticos de Guanajuato y forma parte del imaginario cultural que distingue a esta ciudad patrimonio. Se localiza en el centro histórico, cerca de la Plaza de Los Ángeles, dentro de una zona de callejones estrechos surgidos por la accidentada topografía urbana y el crecimiento minero de la época virreinal. Su rasgo más famoso son los balcones de dos casas enfrentadas, separados por una distancia mínima —tradicionalmente se dice de apenas 68 centímetros—, lo que permitió que el sitio se convirtiera en escenario ideal para una leyenda romántica transmitida de generación en generación.
La historia más difundida cuenta que en una de esas casas vivía Carmen, joven de familia acomodada, hija de un padre severo que pretendía casarla por conveniencia. Carmen se enamoró de Luis —en otras versiones llamado Carlos o Alejandro—, un joven minero de origen humilde. Debido a la diferencia de clases sociales, el padre prohibió la relación y vigiló estrictamente a su hija. Para seguir viéndose, el enamorado rentó la casa de enfrente, cuyos balcones casi se tocaban. Así, por las noches podían hablarse, tomarse de las manos y besarse sin salir de sus habitaciones.
El desenlace cambia según quien la relate, pero la versión más conocida señala que el padre descubrió a la pareja en uno de esos encuentros y, cegado por la ira, hirió mortalmente a Carmen con una daga. Luis alcanzó a tomar la mano de su amada y besarla por última vez antes de que muriera. Ese beso final habría dado nombre al callejón, convirtiéndolo en símbolo del amor imposible y de la tragedia pasional.
Aunque la leyenda carece de documentos históricos que prueben la existencia real de los personajes, especialistas y promotores culturales coinciden en que forma parte de la tradición oral guanajuatense. Es decir, más que un hecho comprobado, representa una narración popular nacida del entorno urbano colonial y enriquecida con el tiempo por guías, habitantes y visitantes. Muchas leyendas de Guanajuato surgieron precisamente de sus callejones, minas y casas antiguas, donde la arquitectura inspira relatos misteriosos o románticos.
Actualmente, el Callejón del Beso es uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad. Existe la costumbre de que las parejas se besen en el tercer escalón de la escalinata para atraer siete años de buena suerte en el amor; si no lo hacen, la tradición popular habla de mala fortuna sentimental. Más allá de la superstición, el sitio representa la mezcla entre historia urbana, leyenda y turismo cultural que caracteriza a Guanajuato. Visitarlo es acercarse no solo a un lugar físico, sino a una narrativa que ha dado identidad y fama internacional a la ciudad.

